Cómo prevenir quemaduras en niños pequeños en casa

La piel de un niño pequeño es mucho más fina que la de un adulto, así que se quema más a fondo y a temperaturas más bajas. Un café o un té pueden seguir quemando a un niño unos buenos quince minutos después de servirse, y un agua del baño solo unos grados más caliente de la cuenta puede lesionar en segundos. La buena noticia es que la mayoría de las quemaduras en niños pequeños ocurren de formas previsibles, así que prevenirlas consiste sobre todo en cambiar unas pocas rutinas diarias, no en vivir con miedo a la cocina.

Las bebidas calientes, las principales culpables

Las bebidas calientes queman a más niños pequeños que cualquier otra cosa. Una taza de café o de té es fácil de volcar, y un niño curioso estirará la mano hacia ella o tirará del mantel o de un cable que cuelga. Deja las bebidas calientes bien lejos del borde de las mesas y la encimera, nunca pases una bebida caliente por encima de la cabeza de tu hijo o hija y no sostengas a la vez a un bebé y una taza caliente. Evita los manteles y los individuales largos mientras sean pequeños, y deja tu taza fuera de su alcance en lugar de apoyarla en el brazo del sofá.

En la cocina

La cocina está llena de fuentes de calor, así que unos pocos hábitos ayudan mucho. Cocina en los fuegos de atrás siempre que puedas y gira los mangos de las ollas hacia la pared. Mantén a tu hijo o hija fuera de la cocina mientras cocinas, en la silla de comer, en un corralito o en un rincón seguro si necesitas que esté cerca. Ten especial cuidado con la puerta del horno, que sigue caliente mucho después de cocinar, y con el vapor de hervidores, ollas y comida calentada en el microondas, que puede quemar tanto como el agua hirviendo. Nunca lleves en brazos a tu hijo o hija mientras escurres una olla caliente o sacas algo del horno.

El baño y el agua caliente

Las quemaduras en la bañera están entre las más graves en niños pequeños, porque se quedan sentados en el agua y no pueden salir rápido. Abre siempre primero el agua fría y añade la caliente después, mezcla bien y comprueba la temperatura con el codo antes de que entre: templada y agradable, no caliente. Si tu instalación lo permite, ajustar el termostato del agua caliente a un máximo más seguro añade un margen muy valioso. Nunca dejes a un niño pequeño sin un adulto en el baño y mantén sus manos lejos de los grifos de agua caliente.

Otros puntos calientes de la casa

Más allá de la cocina y el baño, hay objetos que toman por sorpresa a muchas familias. Las planchas de pelo y las tenacillas alcanzan temperaturas muy altas y siguen calientes mucho rato después de apagarlas, así que desenchúfalas y déjalas enfriar bien fuera de su alcance. Las planchas de ropa, los radiadores, las estufas, las chimeneas y el fuego abierto necesitan protectores o barreras, y los fósforos, los encendedores y las velas deben guardarse en alto y nunca quedar encendidos sin vigilancia. Las parrillas y las brasas siguen siendo peligrosas mucho después de que se apague la llama. Prevenir quemaduras en casa también es fijarse en estas fuentes de calor más discretas, no solo en las evidentes.

Rutinas más seguras

La prevención funciona mejor cuando se vuelve automática. Guarda las bebidas y los aparatos calientes en un lugar seguro en cuanto termines, en lugar de dejarlos a mano. Comprueba el agua del baño siempre de la misma manera. Enséñale la palabra "quema" cuando empiece a entenderla, aunque nunca confíes en que un niño pequeño recuerde el peligro. Instala y prueba detectores de humo en cada planta, planea una ruta de salida sencilla y deja libres las salidas, porque la seguridad ante incendios y la prevención de quemaduras van de la mano.

Unos buenos primeros auxilios importan

Si se produce una quemadura, unos primeros auxilios rápidos y correctos marcan una diferencia real en cómo se cura. Enfría la quemadura bajo agua corriente fresca o templada durante al menos veinte minutos lo antes posible, y quita la ropa o las joyas cercanas, salvo que estén pegadas a la piel. No uses hielo, agua helada, mantequilla, pasta de dientes ni cremas, porque pueden hacer más daño. Después de enfriarla, cúbrela sin apretar con film transparente de cocina o con un paño limpio que no suelte pelusa. Mantén abrigado el resto del cuerpo, ya que enfriar durante mucho rato puede bajar la temperatura corporal, sobre todo en los bebés.

Cuándo buscar ayuda

Busca atención médica para cualquier quemadura en un bebé o un niño pequeño que sea más grande que su mano, cualquier quemadura en la cara, las manos, los pies, los genitales o una articulación, cualquier quemadura profunda o que se vea blanca, marrón o carbonizada en lugar de roja. Las quemaduras químicas y eléctricas siempre necesitan valoración, igual que cualquier quemadura que forme ampollas. Llama al número de emergencias de tu país si la quemadura es grave, si hay dificultad para respirar o si tu hijo o hija parece encontrarse muy mal. Ante la duda, que la revisen, porque en los niños pequeños las quemaduras pueden ser más profundas de lo que parecen.

Que sea llevadero

No hace falta renunciar al café ni a la comida casera para mantener la seguridad. Prevenir quemaduras en casa se reduce a hábitos constantes: lo caliente, lejos del borde y fuera de su alcance; el agua del baño, primero la fría; las fuentes de calor que no puedes mover, protegidas; y saber enfriar bien una quemadura. Con eso en su sitio, el calor de la vida en familia sigue siendo solo eso: calor de hogar.

Lo esencial: Mantén lo caliente fuera de su alcance, abre primero el agua fría y enfría cualquier quemadura bajo el grifo veinte minutos; busca ayuda si es profunda o más grande que su mano.

NHS, Burns and scalds

WHO, Burns fact sheet