Plan de emergencia familiar con niños pequeños: cómo prepararlo
Las emergencias, por suerte, son raras, pero un incendio, una inundación, un apagón o una urgencia médica pueden pasarle a cualquier familia, y en esos momentos los niños pequeños dependen por completo de los adultos que tienen cerca. Un poco de preparación tranquila convierte el pánico en acción y ayuda a que todos mantengan la calma. Un plan de emergencia familiar no tiene que ser complicado ni dar miedo, y la tranquilidad que da compensa de sobra la hora más o menos que lleva organizarlo.
Empieza por lo más probable
No puedes prever todo, así que céntrate en lo que tiene más sentido para tu casa y tu zona. Para casi todas las familias eso significa un incendio y, según dónde vivas, también inundaciones, tormentas fuertes, terremotos, apagones o tener que salir de casa deprisa. Piensa qué harías en cada caso y recorre la casa para ver las salidas, los peligros y lo que tendrías que llevarte. Un plan centrado en situaciones realistas resulta práctico, no abrumador.
Planea las rutas de salida
En un incendio, saber salir rápido salva vidas. Busca al menos dos salidas de cada habitación si es posible y mantén las salidas y los pasillos libres de trastos y sillas de paseo. Deja las llaves de puertas y ventanas donde los adultos puedan encontrarlas rápido a oscuras. Instala detectores de humo en cada planta, pruébalos una vez al mes y cambia las pilas cuando haga falta, o elige detectores sellados de larga duración. Acuerden que en un incendio todo el mundo sale y nadie vuelve a entrar, ni por juguetes, ni por mascotas, ni por objetos. Practiquen la ruta con calma para que resulte conocida.
Un punto de encuentro y contactos clave
Decidan un lugar seguro fuera de casa donde reunirse, como un árbol concreto, la entrada de un vecino o una farola, para que todos sepan adónde ir y puedas comprobar enseguida que toda la familia salió. Elijan un segundo punto de encuentro más lejos por si no pueden volver a casa. Apunta los contactos importantes, incluido un familiar o amigo que viva fuera de tu zona y pueda hacer de enlace si las líneas locales están saturadas, y guarda la lista en un lugar que todos conozcan y también en el teléfono. Cuando tus hijos tengan edad, enséñales el nombre de un adulto de la familia y su número de teléfono.
Prepara una pequeña mochila de emergencia
No necesitas un búnker, solo una mochila pequeña lista para agarrar y salir, guardada en un sitio a mano. Algunas cosas útiles: una linterna, pilas de repuesto, un cargador de teléfono a pilas o de manivela, un botiquín pequeño, los medicamentos habituales, copias de documentos importantes, algo de dinero en efectivo, agua embotellada y alimentos que no se estropeen. Para los niños pequeños, añade pañales y toallitas, una muda de ropa, su mantita o un juguete pequeño favorito y la leche de fórmula o lo que tu bebé necesite para comer. Revisa la mochila un par de veces al año para renovar comida, agua, medicamentos y tallas de ropa a medida que crece.
Adaptado a su edad
Los niños muy pequeños no pueden seguir un plan complicado y no quieres asustar a nadie, así que su parte debe ser sencilla y tranquilizadora. Enseña a los niños de 1 a 5 años a reconocer el sonido del detector de humo y a ir contigo o con otro adulto cuando lo oigan. Sin prisas y con naturalidad, pueden practicar ir al punto de encuentro como si fuera un juego, y a los de 4 o 5 años puedes enseñarles a marcar el número de emergencias y qué decir, incluidos su nombre y su dirección. Preséntalo como algo que ayuda a que todos estén a salvo, con el mismo tono tranquilo que usas para cruzar la calle, y el plan les dará confianza en lugar de miedo.
Practicar con calma y tener la información a mano
Un plan solo sirve si se recuerda, así que repásenlo de vez en cuando sin dramatismo: un paseo al atardecer hasta el punto de encuentro o una práctica tranquila de la ruta de salida. Guarda el plan y la lista de contactos donde puedas agarrarlos, y asegúrate de que otras personas que cuidan con frecuencia, como los abuelos o una cuidadora, conozcan lo básico. Ten a mano los números útiles, incluido el de tu pediatra, y la información médica de tu hijo o hija. Una nota con sus alergias, enfermedades y medicamentos puede ser muy valiosa si otra persona tiene que encargarse de su cuidado en una emergencia.
Cuándo buscar ayuda
En cualquier emergencia real, lo primero es poner a todos a salvo y después llamar sin demora al número de emergencias correspondiente. En una urgencia médica, como un niño al que le cuesta respirar, que no responde, que tiene una convulsión o que está gravemente herido, pide una ambulancia de inmediato y empieza los primeros auxilios que sepas hacer. No te preocupes por si la situación es "lo bastante grave": los servicios de emergencia prefieren mil veces que llames y quedarte tranquilo o tranquila. Hacer un curso reconocido de primeros auxilios para bebés y niños es una de las cosas más valiosas que puede hacer una madre o un padre, y completa tu plan a la perfección.
Con perspectiva
Prepararse para una emergencia no es esperar lo peor, sino estar listos para actuar con calma si alguna vez llega. Un plan con rutas de salida claras, un punto de encuentro, contactos clave y una mochila pequeña hace que, en un momento de estrés, tengas un plan al que volver en lugar de improvisar. Organízalo una vez, renuévalo de vez en cuando y deja que haga su trabajo tranquilizador en segundo plano.
Lo esencial: Prepara rutas de salida sencillas, un punto de encuentro, contactos clave y una mochila de emergencia, enseña a los pequeños a reaccionar al detector de humo y llama a emergencias sin dudar cuando haga falta.
AAP HealthyChildren, Getting Your Family Prepared for a Disaster