Mareo en el coche en niños: cómo prevenirlo en los viajes en familia

Pocas cosas apagan tanto la ilusión de un viaje en familia como un niño con la cara verde en el asiento de atrás. El mareo es frecuente en los niños pequeños, incómodo para ellos y un desastre para todos, pero buena parte se puede prevenir. Una buena planificación empieza antes de salir, no con una bolsa sobre las rodillas a mitad de la autopista. Unos cuantos pasos sensatos pueden convertir un trayecto temido en uno llevadero.

Por qué les pasa a los niños

El mareo viene de una contradicción entre señales. Los órganos del equilibrio del oído interno notan el movimiento del coche, el barco o el avión, pero los ojos, fijos en un libro, una pantalla o el asiento de delante, le dicen al cerebro que el cuerpo está quieto. El cerebro se confunde con los mensajes contradictorios y el resultado son las náuseas. Los niños de entre unos dos y doce años son especialmente propensos, y algunos mucho más que otros, a menudo los que también se marean en las atracciones de feria. Conocer la tendencia de tu hijo o hija es la primera pieza de cualquier plan.

Preparar el trayecto para evitarlo

Prevenir es mucho más fácil que curar, y casi todo ocurre antes de salir. Al preparar el viaje, céntrate en reducir esa contradicción de señales y en que vaya cómodo:

  • Coloca su silla de modo que pueda ver por el parabrisas delantero hacia el horizonte, porque eso ayuda a que los ojos y el oído interno se pongan de acuerdo.
  • Mantén el coche fresco y bien ventilado, y sin olores fuertes como los ambientadores.
  • Ofrécele algo ligero y sencillo de comer antes y durante el trayecto, porque tanto el estómago vacío como el demasiado lleno empeoran el mareo.
  • Evita la comida pesada, grasienta o muy azucarada justo antes de viajar.
  • Haz paradas frecuentes en los viajes largos para que pueda bajar, moverse y respirar aire fresco.

Repensar el entretenimiento en el coche

El desencadenante clásico es un niño mirando hacia abajo a un libro, una tableta o un juguete mientras el coche se mueve. Esa mirada fija hacia abajo es justo la quietud visual que choca con el movimiento que siente el cuerpo. Si tiende a marearse, aléjale de las pantallas y la lectura con el vehículo en marcha y anímale a mirar a lo lejos. Funcionan bien los juegos que mantienen sus ojos en el mundo de afuera: buscar coches de un color concreto, contar puentes, buscar animales en el campo. La música, los audiolibros y cantar entretienen sin pedirle a los ojos que enfoquen de cerca.

Horarios y forma de viajar

Puedes reducir las probabilidades viajando con cabeza. En un viaje largo en coche, salir alrededor de la siesta o de la hora de dormir hace que un niño dormido no note el movimiento en absoluto. Las carreteras más tranquilas y una conducción suave, evitando los frenazos y los volantazos cuando se pueda, marcan una diferencia real, como sabe cualquiera que se haya mareado de pasajero. En los barcos, las cubiertas centrales y bajas son las que menos se mueven; en los aviones, los asientos sobre el ala son los más estables; en los autobuses de largo recorrido, delante se va mejor que detrás. Ajustar el viaje a lo que tolera tu hijo o hija es parte del plan.

Qué llevar por si acaso

Ni la mejor planificación garantiza un estómago tranquilo, así que prepárate para esa posibilidad. Ten bolsas para el mareo o un recipiente forrado a su alcance, junto con toallitas, una muda completa, una bolsa de plástico para la ropa sucia y algo de agua y de comida sencilla para después. Ir preparado quita el pánico si llega a pasar y te deja resolverlo con calma, y eso tranquiliza a un niño que lo está pasando mal.

Medicamentos: consulta antes de contar con ellos

Existen algunos remedios para el mareo para niños, pero las opciones adecuadas, las dosis y las edades mínimas varían, y no todos son apropiados para niños pequeños. Antes de usar cualquier medicamento para el mareo, pregunta en la farmacia o a tu pediatra cuál es adecuado para su edad y dáselo en el momento correcto, porque muchos tienen que tomarse antes del viaje para hacer efecto. No des por hecho que un remedio de adultos se puede simplemente reducir. En la farmacia pueden darte un consejo excelente y gratuito sobre esto.

Qué hacer en el momento

Si empieza a marearse a pesar de todo, actúa rápido. Anímale a mirar al horizonte, abre una ventana para que entre aire fresco y para en cuanto sea seguro para que pueda bajar y recuperarse. La distracción, una calma que tranquilice y un descanso del movimiento muchas veces asientan un estómago revuelto antes de que llegue al vómito. Mantén tú una actitud serena, porque la ansiedad puede empeorar las náuseas.

Cuándo consultar

El mareo normal, por desagradable que sea, no es peligroso y se pasa cuando termina el trayecto. Vale la pena hablar con tu pediatra, eso sí, si tiene un mareo tan fuerte que le impide viajar, si los síntomas siguen mucho después de haber parado, o si tiene mareos, vómitos o problemas de equilibrio en momentos en que no está viajando. Esos síntomas más amplios merecen una valoración de verdad en lugar de achacarlos al mareo del viaje.

Lo esencial: Evita la contradicción de señales: que mire al horizonte y no a una pantalla, que coma ligero, que el coche esté fresco y que haya paradas frecuentes.

NHS, Motion sickness

AAP HealthyChildren, Motion sickness in children