Cómo prevenir caídas en bebés y niños pequeños, etapa por etapa

Las caídas son la causa más común de lesiones en bebés y niños pequeños, y pasan en un abrir y cerrar de ojos, muchas veces justo la primera vez que un bebé se da la vuelta o que un niño trepa. Como los riesgos cambian a medida que tu hijo o hija aprende cosas nuevas, prevenir caídas no es una tarea de una sola vez, sino algo que se revisa en cada etapa. Lo tranquilizador es que la mayoría de las caídas graves vienen de unas pocas situaciones previsibles y fáciles de evitar.

Recién nacidos y bebés pequeños

Es fácil pensar que un bebé que todavía no se da la vuelta está a salvo en una superficie elevada, pero los bebés se retuercen, patalean y pueden girarse por primera vez sin avisar. Nunca dejes a tu bebé sin vigilancia en el cambiador, la cama, el sofá o en una hamaca sobre una superficie elevada. Cambia los pañales en el suelo o en una superficie baja y amplia cuando puedas, y mantén siempre una mano sobre tu bebé. Si usas la silla del auto o una hamaca, ponlas en el suelo y no sobre una mesa o una encimera, porque el bebé puede balancearse hasta hacerlas caer por el borde.

La etapa de gatear y desplazarse con apoyo

En cuanto tu bebé se mueve, el mundo se abre y los peligros también. Las escaleras pasan a ser un riesgo evidente, así que pon rejas de seguridad arriba y abajo, y elige una reja atornillada para la parte de arriba, no una de presión. Mantén el suelo lo más despejado posible de juguetes pequeños y cosas con las que tropezar, y sujeta las alfombras que resbalan. También es el momento de pensar en los muebles, porque un bebé que se pone de pie agarrándose se aferrará a lo que tenga más cerca, desde un macetero que se tambalea hasta una estantería baja.

Niños de 1 a 3 años y trepar

A estas edades trepan por naturaleza, y su sentido del peligro va muy por detrás de lo que son capaces de hacer. Escalan sofás, cajoneras, estanterías y cualquier cosa que esté cerca de una ventana. Fija a la pared los muebles altos o pesados y los televisores para que no se vuelquen si los usa como escalera, porque los muebles que se caen causan algunas de las lesiones más graves a esta edad. Pon limitadores en las ventanas para que no se abran más de unos seis centímetros y medio, y aleja de las ventanas las camas, cunas, sillas y cómodas. En esta etapa, prevenir caídas consiste tanto en quitar puntos de apoyo como en poner barreras.

Ventanas y balcones

Las ventanas merecen una mención especial, porque las caídas desde altura causan las lesiones más graves. Nunca confíes en un mosquitero para sostener el peso de un niño: no están hechos para retener a nadie. Aleja los muebles bajos de las ventanas para que no haya nada a lo que trepar, usa limitadores o cierres en las ventanas de los pisos altos y vigila de cerca en los balcones, con cualquier objeto escalable bien lejos de la barandilla. En la escalera, enseña a los niños de 2 y 3 años a agarrarse al pasamanos y a bajar con cuidado, pero sigue usando las rejas hasta que veas que se mueven con seguridad.

Silla de comer, cuna y otros equipos

El equipo infantil puede provocar caídas si no se usa bien. Usa siempre el arnés de la silla de comer y nunca dejes que se ponga de pie en ella. Baja la base de la cuna en cuanto tu bebé pueda sentarse y luego ponerse de pie, y aleja la cuna de cualquier cosa a la que pueda subirse o llegar. Comprueba que los frenos del cochecito, la silla de paseo y la silla de comer funcionan y úsalos siempre. Evita los andadores con ruedas, que se asocian a caídas, sobre todo cerca de escaleras, y que las recomendaciones de salud desaconsejan.

Suavizar el entorno

No puedes evitar todos los tropiezos, y aprender a caminar incluye muchas caídas pequeñas. Lo que importa es reducir la altura y la dureza de aquello sobre lo que puede caer. Aleja los muebles duros y con esquinas de las zonas de juego, usa protectores de esquinas donde ayuden y dale lugares bajos y seguros para practicar a trepar y a mantener el equilibrio, para que le atraigan menos los arriesgados. Una alfombra o una manta de juego sobre un suelo duro en la zona principal de juego es un pequeño detalle que ayuda.

Cuándo buscar ayuda

La mayoría de las caídas leves no pasan de un chichón y un abrazo. Pero busca atención médica urgente después de una caída si tu hijo o hija pierde el conocimiento, aunque sea un momento, si le cuesta mucho despertarse, vomita más de una vez, tiene una convulsión, parece confuso o confusa o con un sueño fuera de lo normal, le sale líquido claro o sangre por la nariz o los oídos, o no mueve un brazo o una pierna con normalidad. Las caídas desde una altura importante, sobre una superficie dura o de cabeza sobre cemento también merecen una revisión. Confía en tu instinto: si en las horas siguientes a una caída notas algo raro en su comportamiento, pide consejo, y llama al número de emergencias ante cualquier cosa que parezca grave.

Con proporción

Las caídas vienen con un niño que está aprendiendo a moverse, y unos cuantos moretones son parte de un desarrollo sano, no una señal de que hiciste algo mal. El objetivo es evitar las caídas que hacen daño de verdad, desde altura, por las escaleras o con un mueble que se vuelca, mientras le das libertad para practicar los tambaleos y las trepadas que fortalecen su cuerpo y su confianza. Revisa la casa con cada nueva habilidad y deja que explore dentro de límites más seguros.

Lo esencial: Nunca dejes a un bebé en una superficie elevada, pon rejas en las escaleras, fija los muebles altos, limita la apertura de las ventanas y busca ayuda pronto si tras una caída aparece mucho sueño, vómitos o un comportamiento extraño.

NHS, Baby and toddler safety

WHO, Falls fact sheet