Cuentos inventados para niños pequeños: contar historias de viva voz
Algunas de las historias más mágicas que oirá tu hijo o hija son las que salen directamente de tu cabeza, sin un libro a la vista. Mucho antes de la imprenta, las familias se pasaban los cuentos solo con la voz, y a los niños les sigue encantando una historia contada solo para ellos. Contar cuentos de viva voz es gratis, se lleva a todas partes, se adapta sin fin y convierte los tiempos muertos en el auto o en una fila en algo cálido y memorable.
Por qué a veces contar gana a leer
Cuando cuentas una historia en lugar de leerla, puedes mirar a tu hijo o hija, ver su cara y dar forma al cuento a su alrededor. Puedes ir más despacio en la parte emocionante, añadir su nombre o meter al perro, el parque y el diente que se mueve de su propia semana. Esa forma de ajustar la historia la hace especialmente atractiva, y te libra de necesitar un libro, buena luz o una mano libre.
Ya sabes hacerlo
Si la idea de inventar un cuento te intimida, tranquilidad. No necesitas un argumento ingenioso ni un giro final. A los niños pequeños les basta la forma más sencilla: un personaje quiere algo, vive una pequeña aventura y vuelve a casa sano y salvo. Empieza con "Había una vez una conejita que perdió su bota roja" y deja que la historia se vaya por donde quiera. A los niños casi nunca les importa la calidad literaria; les importa que la historia sea para ellos y que la cuentes con cariño.
Tomar prestados los ingredientes que te rodean
Los cuentos más fáciles se hacen con lo que ya le encanta. Ponle de protagonista, o a su juguete favorito, o al gato de los vecinos. Sitúa la historia en un lugar conocido y añade un pequeño problema que resolver. Un cuento sobre un osito que no encuentra su leche de antes de dormir, o una niña que conoce a una nube simpática, es más que suficiente. Los personajes que vuelven valen oro, porque te pedirá "el del erizo valiente" una y otra vez.
Buenos momentos para un cuento contado
- En el auto o en el autobús, cuando las manos y los ojos están ocupados.
- En el baño, adonde un libro no llega con facilidad.
- En una sala de espera o una fila larga, para adelantarse a la inquietud.
- A la hora de dormir, a oscuras, cuando un rato sin pantallas ayuda al sueño.
- En un paseo, tejiendo la historia con lo que van viendo.
Que lo escriba contigo
La historia no tiene por qué salir solo de ti. Haz una pausa y pregunta: "¿Y qué crees que encontró en la cueva?". Luego construye el cuento alrededor de lo que diga, por inesperado que sea. Pasarle el lápiz así convierte escuchar en crear, estira su imaginación y su lenguaje y hace que la historia sea de verdad suya. No te preocupes si se vuelve gloriosamente disparatada; suele ser señal de que funciona.
Que te resulte fácil
No hace falta tener talento para actuar ni inventar algo nuevo cada vez. Repetir el mismo cuento querido cuando lo pide está perfectamente bien, y muchas veces es justo lo que quiere. Los días de cansancio, un cuento de dos minutos con voz plana también cuenta. Contar cuentos de viva voz tiene que ser fácil y alegre, no otra cosa que hacer bien, así que quítate presión y hazlo sencillo.
Personajes que vuelven una y otra vez
La forma más fácil de que los cuentos contados sigan es reutilizar el mismo reparto. Cuando ya inventaste un zorrito curioso o una niña pequeña y valiente, nunca tienes que empezar de cero; solo los mandas a una aventura nueva. Tu hijo o hija les tomará cariño y los pedirá por su nombre, lo que te quita toda la presión de ser original siempre. Un protagonista conocido en una situación nueva reconforta y emociona a la vez, y deja que tus cuentos construyan un pequeño mundo al que siente que pertenece.
Por qué ayudan tanto los cuentos contados
Contar historias en voz alta llena sus oídos de lenguaje rico: palabras nuevas, frases más largas y la forma en que funcionan las narraciones, con principio, nudo y final. Desarrolla la imaginación, la escucha y la memoria, y refuerza su vínculo contigo, sin un solo objeto. También es una forma preciosa y sin pantallas de llenar los pequeños huecos del día, algo que apoya el equilibrio que recomiendan las guías de salud pública para los niños pequeños.
Una nota suave
Inventar cuentos es puro enriquecimiento, sin nada que vigilar. Como siempre, si tienes dudas más amplias sobre su escucha, su comprensión, su habla o su desarrollo, tu pediatra es la persona a quien preguntar. Por lo demás, lo bonito de contar cuentos sin libro es que no hay forma de hacerlo mal, así que puedes relajarte y simplemente disfrutar inventando mundos juntos.
Lo que conviene recordar
Eres quien primero le contó cuentos, y llevas una biblioteca infinita en tu imaginación. Contar cuentos de viva voz no necesita libro, ni habilidad para los argumentos, ni preparación, solo tu voz, una forma sencilla y un poco de ganas de jugar. Haz que sea protagonista, invítale a ayudar, repite sus favoritos y deja que esas historias contadas llenen de un poco de magia los momentos corrientes de tus días.
Lo esencial: No necesitas un libro para contar una historia maravillosa: haz que sea protagonista de un cuento sencillo, invítale a darle forma y deja que llene los pequeños momentos del día.