Un álbum de fotos para contar historias sencillas a tu hijo

El libro ilustrado más fascinante de tu casa quizá sea el que ya tienes en el teléfono o en la pared. A los niños les fascinan sin fin las fotos de sí mismos y de las personas que quieren, y eso convierte las fotos familiares en una herramienta estupenda y lista para contar historias. Contar historias con fotos no necesita ningún libro comprado, solo unas cuantas fotos y un poco de charla, y convierte caras conocidas en un cuento del que nunca se cansa.

Por qué las fotos atrapan su atención

Una foto de un desconocido en un libro tiene interés, pero una foto de tu propio hijo o hija en la playa, o de la abuela en brazos con tu bebé recién nacido, atrapa por completo. Como el tema es personal y real, los niños se acercan y quieren saber más. Esa atracción natural hace de las fotos un trampolín estupendo para el lenguaje. Las fotos familiares van directas a su tema favorito, él o ella y su familia, y por eso las conversaciones fluyen con tanta facilidad.

Convertir una foto en un pequeño cuento

No se trata solo de nombrar lo que hay en una foto; se trata de contar su historia. Señala una foto y di: "Este fue el día que fuimos al mar, y encontraste un cangrejo entre las rocas y diste un grito". Añade lo que pasó antes y después, cómo se sentía cada uno y la parte graciosa del final. Una sola imagen se convierte en principio, medio y final, justo la forma de historia que está aprendiendo a entender y a querer.

Formas sencillas de usar tus fotos

  • Repasen juntos las fotos recientes del teléfono y cuenten la historia de cada una.
  • Hagan un pequeño álbum impreso que pueda sostener y "leer" por su cuenta.
  • Señala a los familiares en las fotos enmarcadas y cuenta una anécdota de cada uno.
  • Usa las fotos de "cuando eras bebé" para contarle su propia historia.
  • Deja que elija una foto y te cuente qué estaba pasando.

Que sea quien cuenta

Cuando ya conozca las historias que hay detrás de las fotos, pásale el papel de contar. Pregunta "¿qué estaba pasando aquí?" y deja que lo narre con sus palabras. Sus relatos se irán haciendo más ricos con el tiempo, y disfrutará siendo quien sabe la historia. Esto construye la memoria, el sentido del orden y la soltura al hablar, y le da una sensación reconfortante de su lugar en la familia y en su historia.

Su primer libro personal

Un álbum de fotos impreso o un sencillo libro casero con fotos de la familia se convierte en un libro que de verdad es suyo, protagonizado por las personas que más quiere. Los niños pequeños lo miran una y otra vez, "leyendo" las imágenes conocidas mucho antes de saber leer palabras. Puedes añadir una línea bajo cada foto, lo que presenta las letras sin hacer ruido de la forma más personal posible. Es un libro que pedirá tanto como cualquiera comprado.

Fotos para calmar y para preparar

Las fotos familiares hacen más que entretener. Una foto de mamá o de papá puede consolar en la despedida de la guardería, y mirar fotos de una persona o de un lugar antes de una visita le ayuda a afrontar con más calma lo que viene. Contar historias suaves alrededor de esas fotos, "pronto vamos a ver al abuelo, mira, aquí está", convierte lo desconocido en conocido y le acompaña en los cambios. Es una forma pequeña y cálida de bajar la ansiedad.

Fotos que abren conversaciones más grandes

Una sola foto puede llevar a algún sitio sorprendentemente rico si la dejas. Una foto de un día de nieve puede despertar una charla sobre el tiempo, las estaciones y lo que llevaban puesto; una de un cumpleaños puede llevar a hablar de quién vino, qué comieron y cómo se sintió. Seguir esos hilos estira su lenguaje mucho más allá de nombrar lo que sale en la foto. No hace falta dirigir ni enseñar; solo mantener la curiosidad y dejar que un recuerdo lleve a otro. Estas conversaciones que van de una foto a otra son de lo más fácil y cálido que hablará en todo el día.

Una nota suave

Compartir fotos de familia es pura conexión, sin nada médico que vigilar. Como con cualquier actividad, si tienes dudas más amplias sobre su habla, su memoria o su comprensión, tu pediatra es a quien acudir. Una precaución sensata: mantén equilibrado el tiempo de pantalla de los niños pequeños y, cuando uses las fotos del teléfono, que sea una actividad compartida y para hablar, no darle el aparato para que pase fotos a solas.

Lo que conviene recordar

Algunas de sus historias favoritas ya están en tu teléfono y en tus paredes. Contar historias con las fotos de la familia las convierte en un libro personal y siempre fascinante que construye lenguaje, memoria y un fuerte sentido de pertenencia. Cuenta la historia de cada imagen, deja que tome su turno, hagan un pequeño álbum que pueda sostener y disfruta viendo cómo se enamora de la historia de su propia familia.

Lo esencial: Las fotos de familia son un libro de cuentos listo y muy personal: cuenta la historia de cada foto, deja que también narre y verás crecer su lenguaje y su sentido de pertenencia.

UNICEF, Reading with your children

NHS, Help your baby learn to talk