Juego con materiales sueltos al aire libre, con seguridad

Dale a un niño un montón de tablas, cajas, neumáticos, recipientes, palos y piedras, y aléjate un poco. En unos minutos estará construyendo una cabaña, una tienda, un circuito de obstáculos o un cohete. Es el juego con materiales sueltos, ese juego maravillosamente abierto en el que los niños mueven, combinan y reinventan los materiales como les dicta la imaginación. Es de los juegos más ricos que existen. También implica objetos reales y físicos, así que pensar un poco en la seguridad te permite decir que sí con confianza, en lugar de vigilar con ansiedad o prohibirlo del todo.

Lo que ofrecen los materiales sueltos

Los materiales sueltos son objetos sin una función fija que los niños pueden mover y usar libremente: cajas, tablas, troncos, neumáticos, cajas de cartón, recipientes, canaletas, cuerdas, telas, palos y piedras. Como pueden convertirse en cualquier cosa, invitan a mucha más creatividad, resolución de problemas y colaboración que los juguetes que solo sirven para una cosa. Los niños levantan, equilibran, combinan y prueban, y por el camino aprenden sobre el peso, el tamaño, la causa y el efecto y sus propias capacidades. Cuidar bien la seguridad en este juego no consiste en quitar el reto, sino en mantenerlo dentro de límites sensatos, porque es justo en el reto donde vive el aprendizaje.

Hay aquí una mezcla preciosa de trabajo físico y mental. Arrastrar una caja, equilibrar una tabla y subirse a una pila construyen fuerza y coordinación, mientras que planear la cabaña y negociar con un hermano construyen el pensamiento y las habilidades sociales. Pocas actividades dan tanto por tan poco.

Elegir los materiales con cuidado

La seguridad empieza por lo que ofreces. Revisa los objetos buscando astillas, clavos salientes, bordes afilados, madera podrida y óxido, y aparta todo lo dañado. Ajusta el peso y el tamaño a tu hijo o hija: una tabla que un niño de cuatro años apenas puede levantar le enseña un esfuerzo útil, mientras que una que no puede controlar se convierte en un peligro. Evita los materiales tratados con productos químicos dañinos, y piensa en las piezas pequeñas y el riesgo de atragantamiento con los más pequeños, que todavía exploran con la boca. Una revisión rápida antes de jugar y la costumbre de retirar lo que se rompe mantienen la colección segura con el tiempo.

Los materiales sueltos naturales, como palos, troncos y piedras grandes, son excelentes y gratis, con las mismas revisiones. Vigila el largo de los palos y las puntas, y acuerden reglas sencillas sobre cómo se llevan y se usan.

Controlar los riesgos reales, no los imaginarios

Una buena seguridad en el juego con materiales sueltos consiste en controlar los peligros reales y permitir el riesgo sano que hace que el juego valga la pena. Los riesgos reales son cosas como objetos pesados que caen sobre los pies, estructuras que se derrumban con un niño encima, dedos atrapados y tropiezos con materiales desperdigados. Contrólalos directamente: que las pilas tengan una altura sensata para su edad, supervisa cuando se suba a lo que ha construido, atención a los puntos donde se pueden pellizcar los dedos, y anima a un orden básico para que nadie tropiece.

Al mismo tiempo, deja que ocurra el riesgo bueno. Los niños necesitan levantar cosas un poco pesadas, mantener el equilibrio sobre cosas que se tambalean y construir cosas que quizá no aguanten. Aprender que una torre mal construida se cae, de forma segura y desde poca altura, es de las lecciones más valiosas que ofrecen los materiales sueltos. Tu trabajo es que las caídas sean pequeñas y los materiales estén en buen estado, no evitar cada tambaleo.

Supervisar en su justa medida

El nivel de supervisión depende de su edad y de lo que esté haciendo. Los más pequeños y las construcciones más altas, pesadas o para trepar necesitan una mirada más cercana. Los niños mayores que construyen a ras de suelo pueden tener más independencia, con un vistazo de vez en cuando en lugar de control. Busca estar presente y disponible sin dirigir el juego, porque la gracia es que lo lleven ellos. Una vigilancia demasiado ansiosa apaga justo la creatividad y la capacidad de resolver problemas que esperas ver, así que cuida el entorno y luego déjales hacer.

Enséñale también a formar parte de la seguridad. Mensajes sencillos y repetidos, como "las pilas, solo hasta la barriga", "lo pesado se levanta entre dos" o "el camino se deja despejado", le dan a tu hijo o hija la responsabilidad de cuidarse y cuidar a los demás, algo valioso en sí mismo.

Preparar el espacio

Un poco de preparación evita muchos problemas. Elige una zona más o menos plana y blanda para construir y trepar, lejos de calles, agua y desniveles duros. Guarda los materiales ordenados cuando no se usan, para que se conserven bien y no se conviertan en un peligro. Ten un sitio aproximado para la colección, así el juego se recoge y se vuelve a montar con facilidad. Con buen tiempo, procura sombra, gorras, protector solar y agua, porque los constructores absortos a menudo se olvidan de parar.

Una nota sobre las lesiones

Los golpes, los raspones y los dedos pellizcados son una parte normal y leve del juego enérgico de construir, y casi nunca necesitan más que un abrazo y una tirita o curita. Busca atención médica, eso sí, si tiene una herida profunda o que sangra mucho, un posible hueso roto, un golpe en la cabeza seguido de somnolencia, vómitos o un cambio de comportamiento que no se pasa, o una herida con un clavo oxidado cuando su vacuna contra el tétanos no está al día. Conocer estas señales de alarma te permite supervisar con calma y no con nervios.

El juego con materiales sueltos vale el pequeño esfuerzo que cuesta hacerlo seguro. Ofrece materiales en buen estado, controla los peligros reales, permite el riesgo sano y luego disfruta viendo a tu hijo o hija construir mundos con un montón de cosas sueltas.

Lo esencial: Ofrece materiales en buen estado y del tamaño adecuado, controla los peligros reales como los pesos que caen y las pilas que se derrumban, y permite el riesgo sano que hace tan valioso este juego.

American Academy of Pediatrics, The power of play

NHS, Physical activity guidelines for children under 5