Piscinas, bañeras y recipientes con agua: seguridad con niños pequeños

Cuando pensamos en ahogamientos, imaginamos piscinas profundas y aguas abiertas, pero para un niño pequeño el peligro está mucho más cerca de casa y necesita mucha menos agua de la que la mayoría de las familias imagina. Un niño pequeño puede ahogarse en solo unos centímetros, en lo que tardas en abrir la puerta, y ocurre en silencio, sin el chapoteo ni los gritos que nos enseñaron las películas. La seguridad con el agua en casa significa respetar cada fuente de agua dentro y alrededor de la casa, no solo las evidentes.

El ahogamiento es rápido y silencioso

Lo más importante es entender lo rápido y lo silencioso que puede ahogarse un niño pequeño. Un niño que cae de cabeza en el agua muchas veces no puede salir por sí mismo, y sus vías respiratorias pueden quedar cubiertas en segundos. Casi nunca hay la lucha dramática que imaginamos, así que no puedes confiar en oír un problema. Por eso la vigilancia, y no el oído, es la base de la seguridad con el agua, y por eso incluso un momento de distracción cerca del agua tiene un riesgo real.

Las pequeñas fuentes de agua que olvidamos

Las piscinas se llevan la atención, pero el agua de todos los días en casa es donde ocurren muchos ahogamientos de niños pequeños. Vigila de cerca estas fuentes que se olvidan fácilmente:

  • Recipientes y palanganas con agua que se quedan mientras limpias, en los que un niño pequeño, con la cabeza pesada para su tamaño, puede caer.
  • La bañera, que debe vaciarse justo después de usarla y nunca quedarse con un niño sin un adulto.
  • El inodoro, al que un niño curioso puede asomarse de cabeza, así que es buena idea poner un cierre en la tapa.
  • Los depósitos de agua de lluvia, los estanques e incluso el agua acumulada en un recipiente boca arriba en el jardín.

Acostumbrarte a vaciar los recipientes en cuanto terminas con ellos elimina toda una categoría de riesgos escondidos.

La hora del baño, nunca a solas

La bañera merece un cuidado especial, porque junta el agua con la rutina diaria. Nunca dejes a un bebé o a un niño pequeño a solas en la bañera, ni un segundo, ni al cuidado de un hermano mayor que no podría hacer un rescate. Reúne todo lo que necesitas antes de empezar para no tener nunca la tentación de salir. Vacía la bañera en cuanto tu hijo o hija salga, en lugar de dejarlo para después, cuando un niño curioso podría alcanzarla. Un asiento de baño puede ayudarte a bañar a un bebé que ya se sienta, pero es un apoyo para tu vigilancia, no un sustituto, y ha habido niños que se ahogaron sentados en uno.

Piscinas inflables y agua del jardín

Cuando hace calor, las piscinas inflables traen una diversión maravillosa y una responsabilidad seria. Un niño pequeño dentro o cerca de una piscina inflable necesita a un adulto al alcance de la mano y con toda su atención, no levantando la vista del teléfono de vez en cuando. Vacía y guarda boca abajo la piscina inflable después de cada uso, porque hasta el agua de lluvia que se acumula en ella puede bastar para que se ahogue un niño pequeño. Si tienes un estanque, una fuente o un depósito de agua en el jardín, ponle una valla, cúbrelo con seguridad o vacíalo mientras tus hijos sean pequeños. La seguridad con el agua llega hasta la última gota de agua estancada en el exterior.

Las piscinas en casa necesitan varias capas de protección

Si tu casa tiene piscina, o visitas una con frecuencia, la protección por capas es imprescindible, porque ninguna medida sola basta. Rodea la piscina con una valla segura, con puerta de cierre y pestillo automáticos, que un niño no pueda escalar ni atravesar, y mantén la puerta siempre cerrada. Nunca dejes juguetes flotando en la piscina, porque tientan al niño a estirarse para alcanzarlos. Y sobre todo, que haya siempre vigilancia adulta cercana y constante cuando haya niños cerca del agua, idealmente con un adulto designado como vigilante que no se distraiga con nada más. Las alarmas y las cubiertas pueden sumar seguridad, pero nunca deben sustituir a un adulto atento.

Confianza en el agua y vigilancia

A medida que crece, el juego en el agua con un adulto al lado y, con el tiempo, las clases de natación dan confianza y habilidades, pero no hacen que un niño pequeño esté a salvo de ahogarse. Incluso un niño que ha tomado clases necesita la misma vigilancia cercana, porque lo aprendido en una clase tranquila no sirve igual ante una caída repentina al agua. Enseña normas sencillas, como no acercarse al agua sin un adulto, y da ejemplo con un comportamiento tranquilo y cuidadoso. Aprender técnicas básicas de rescate y reanimación es uno de los pasos más valiosos que puede dar una madre o un padre.

Cuándo buscar ayuda

Si tu hijo o hija estuvo en el agua y tuvo problemas, actúa rápido. Saca a tu hijo o hija del agua y, si no respira con normalidad, llama a emergencias y empieza las respiraciones de rescate y la reanimación cardiopulmonar si sabes hacerlo. Aunque parezca recuperarse de un incidente en el agua, consulta igualmente, porque los problemas para respirar pueden aparecer horas después. Vigila si hay tos persistente, dificultad para respirar, un sueño fuera de lo normal o un cambio de color, y busca atención urgente si aparece alguno. Ante la duda después de cualquier inmersión, pide una revisión.

Respetar el agua y también disfrutarla

El agua es una fuente de alegría para los niños, desde chapotear en la bañera hasta la piscina inflable del verano, y la seguridad es lo que permite que esa alegría siga siendo despreocupada. Vaciando los recipientes, sin dejar nunca a tu hijo o hija a solas cerca del agua y protegiendo piscinas y estanques con barreras reales y vigilancia constante, haces del agua de su mundo un placer y no un peligro. El cuidado es silencioso y constante, y es lo que hace que jugar con agua siga siendo algo que esperar con ilusión.

Lo esencial: La seguridad con el agua en casa significa no dejar nunca a un niño pequeño a solas cerca del agua, vaciar al momento bañeras, recipientes y piscinas inflables y proteger las piscinas con una valla y vigilancia cercana y constante.

WHO, Drowning fact sheet

CDC, Drowning prevention