Mi bebé empezó a gatear: cómo preparar la casa habitación por habitación

El día que tu bebé empieza a gatear, su mundo pasa de una manta en el suelo a cualquier rincón al que pueda llegar. Gatear es un hito precioso y también el momento en que peligros que nunca habías visto se convierten en destinos interesantes. Recorrer la casa habitación por habitación hace que la tarea se sienta manejable y no abrumadora, porque resuelves un espacio pequeño y claro antes de pasar al siguiente.

Empieza por donde más tiempo pasa

En casi todas las casas, la sala es donde un bebé que gatea recorre más kilómetros, así que es una buena primera parada. Busca mesas bajas con esquinas afiladas, lámparas inestables, cables que cuelgan y estantes bajos llenos de objetos tentadores. El televisor y su mueble merecen especial atención, porque un bebé que se agarra a los muebles para ponerse de pie puede tirar una pantalla pesada. Fijar a la pared los muebles altos o con mucho peso arriba es uno de los pasos más valiosos en esta etapa.

Ponte en el suelo y recorre la habitación gateando. Desde esa altura verás los enchufes, el cargador del teléfono que cuelga del brazo del sofá y los objetos pequeños que se colaron bajo los cojines. Cualquier cosa más pequeña que el interior de un tubo de papel higiénico supone riesgo de atragantamiento y debe quedar fuera de su alcance.

La cocina y sus muchas tentaciones

La cocina junta calor, cuchillos y productos químicos en un espacio con mucho movimiento, así que es prioritaria. Pon cierres en los armarios con productos de limpieza y, si puedes, sube también esos productos a un estante alto, para que tu bebé se encuentre dos barreras en lugar de una. Asegura o deja fuera de su alcance la puerta del horno, los cajones bajos con cuchillos y el bote de basura. Una reja en la puerta de la cocina te permite cocinar sin un bebé entre los pies cerca de los fuegos encendidos.

Los cables del hervidor y de los electrodomésticos deben quedar bien lejos del borde de la encimera, donde un tirón podría hacer caer algo caliente o pesado. Pequeños hábitos, como girar siempre los mangos de las ollas hacia dentro, protegen a tu bebé mucho antes de que pueda trepar.

El baño necesita un límite firme

El baño combina agua, medicamentos y superficies duras, así que la regla más sencilla es mantener la puerta cerrada y, si es posible, con un cierre en lo alto. Un bebé puede ahogarse en muy poca agua, así que nunca dejes agua en la bañera, en un recipiente o en el lavabo. Guarda los medicamentos, el enjuague bucal, las cuchillas y los productos de limpieza en un armario alto o con llave, no en el borde del lavabo. Un cierre en la tapa del inodoro evita que un bebé fascinado la levante y meta la mano.

Dormitorios y cuarto del bebé

En el cuarto del bebé, comprueba que la cuna esté libre de almohadas, protectores y ropa de cama suelta, y que no esté pegada a una ventana con un cordón de persiana cerca. A medida que tu bebé se mueve más, baja el colchón de la cuna para que no pueda caerse por encima de la baranda. En tu dormitorio, mira las mesitas de noche, que a menudo tienen medicamentos, cremas, joyas y cargadores al alcance desde el suelo. Un bolso en el suelo puede esconder analgésicos o monedas, así que dale un sitio fijo en alto.

Pasillos, escaleras y puertas

Las escaleras son uno de los riesgos de caída más claros para un bebé que empieza a gatear, así que pon rejas resistentes arriba y abajo. La de arriba debe ir atornillada a la pared y no sujeta solo a presión, porque una reja de presión puede ceder ante un empujón decidido. Ojo con las puertas que pueden atrapar deditos, y piensa en topes blandos o protectores para las bisagras. En el pasillo, recoge los zapatos, las bolsas y los cables de los que un bebé podría tirar o en los que podría enredarse.

Un método sencillo para cada habitación

Para que el proceso no parezca interminable, usa el mismo ciclo en cada habitación: bájate, busca todo lo que esté a su alcance, fija lo pesado, quita lo pequeño o tóxico y cierra las salidas que todavía no quieres abrir. Ocuparte de una habitación al día durante una semana asusta mucho menos que intentar prepararlo todo en una sola tarde, y te da tiempo para pedir las rejas o los cierres que te falten.

Cuándo actuar rápido

Algunos peligros no pueden esperar a un plan ordenado. Si tu bebé ya se agarra a una cómoda o una estantería sin fijar para ponerse de pie, fíjala hoy mismo. Guarda en el teléfono el número del servicio de información toxicológica de tu país y, si crees que tu bebé se ha tragado una pila de botón, un imán o cualquier producto químico, busca atención médica urgente de inmediato, sin esperar a que aparezcan síntomas. Un bebé que ha estado bajo el agua, aunque sea un momento, y no parece encontrarse bien también necesita atención médica rápida.

Avanzar sin buscar la perfección

No vas a eliminar todos los riesgos, y no hace falta. La meta es que los espacios que más usa sean a la vez seguros e interesantes, para que pueda practicar su nueva habilidad sin que tengas que intervenir a cada momento. Cuando crezca y gane atrevimiento volverás a revisar cada habitación, pero por ahora, un repaso tranquilo habitación por habitación le da a tu bebé la libertad de explorar y a ti la tranquilidad de dejar que lo haga.

Lo esencial: Preparar la casa para un bebé que gatea es más fácil habitación por habitación: ponte a su altura, fija lo pesado y quita lo pequeño o tóxico antes de pasar a la siguiente.

NHS, Baby and toddler safety

AAP HealthyChildren, Safety and prevention at home