Cordones de persianas y cables: un peligro escondido para los niños
Los cordones y los cables son tan corrientes que dejamos de verlos, pero para un niño pequeño un lazo que cuelga es algo que agarrar, de lo que tirar o en lo que meterse. Los cordones de persianas, en particular, han causado muertes trágicas por estrangulamiento en niños pequeños, y los cargadores y los cables de electrodomésticos tienen sus propios riesgos: un tirón puede hacer caer encima del niño un aparato caliente o pesado. Hacer segura la casa en este punto consiste sobre todo en fijarse en lo que se ha vuelto invisible y hacer unos pocos cambios prácticos.
Por qué los cordones son tan traicioneros
Un niño pequeño no entiende que un cordón en forma de lazo puede apretarse. Los cordones de cortinas y persianas cuelgan justo a la altura a la que llega, y un niño que se enreda puede quedar atrapado en segundos, a menudo en silencio y sin fuerza para soltarse. El mayor peligro está cerca de cunas, camas y cualquier mueble al que pueda subirse para acercarse a una ventana. Los cargadores y los cables de electrodomésticos plantean un problema distinto: un cable que cuelga invita a un tirón que puede arrastrar un aparato caliente, un dispositivo pesado o una lámpara hasta caer sobre el niño.
Primero, los cordones de persianas y cortinas
Los cordones con lazo merecen prioridad por lo rápido que pueden hacer daño. Siempre que puedas, elige persianas o cortinas sin cordón para los cuartos de los niños y cualquier habitación donde jueguen o duerman. Donde sigan los cordones, mantenlos siempre fuera de su alcance con enrolladores, tensores o pinzas que los sujeten en alto y tensos, y nunca dejes un lazo colgando. Y algo clave: aleja las cunas, camas, sofás y corralitos de las ventanas, para que no pueda llegar a un cordón ni trepando. Estos pasos son el corazón de la seguridad con cordones en casa.
Domar cargadores y cables de aparatos
Las casas de hoy están llenas de cargadores, muchas veces enchufados y colgando del brazo del sofá o de la mesita de noche al alcance de un niño. Además del riesgo de tirón, un niño puede morder un cable y hacerse daño en la boca o recibir una descarga, y un teléfono cargando sobre la cama supone un pequeño riesgo de quemadura e incendio. Para reducir estos peligros:
- Desenchufa los cargadores cuando no los uses, en lugar de dejar cables con corriente colgando.
- Pasa los cables por detrás de los muebles o junto al zócalo, con grapas o canaletas que los mantengan fuera del suelo y de su alcance.
- Carga teléfonos y tabletas sobre una superficie alta, no en la cama, el sofá o el suelo.
- Pon tapas en los enchufes que no se usan y evita sobrecargar alargadores que luego cruzan la habitación.
Cables de electrodomésticos y la cocina
Los cables más peligrosos son los de aparatos calientes o pesados. El cable del hervidor, de la plancha de pelo o de la plancha de ropa colgando por un borde es una invitación a tirar, y puede hacer caer agua hirviendo o una placa caliente encima del niño. Empuja estos cables bien lejos del borde de la encimera y la mesa, usa el cable más corto posible y nunca dejes un aparato caliente sin vigilancia con el cable a su alcance. Enrollar y guardar los cables justo después de usarlos elimina la tentación por completo.
Que sea parte de la rutina
Como los cables reaparecen constantemente al usar los aparatos, la seguridad con cordones y cables no es una tarea de una sola vez, sino un hábito. Acostúmbrate a recoger los cables después de cargar, a comprobar que los cordones de las persianas quedan sujetos cada vez que las abres o cierras y a hacer un repaso rápido de cualquier habitación donde vaya a jugar tu hijo o hija. Cuando cambies los muebles de sitio o añadas un aparato nuevo, piensa un momento en los cables que trae. Una mirada breve y regular a su altura detecta el cable que cuelga o el cordón suelto antes de que sea un problema.
Enseñar y vigilar a medida que crece
A medida que tu hijo o hija crece, puedes enseñarle con suavidad que los cordones y los cables no son juguetes, con la misma naturalidad con la que pones otras normas de la casa. Los niños de 1 a 3 años no siempre lo recordarán, así que la vigilancia sigue importando, sobre todo cerca de las ventanas y en la cocina. Mantener el entorno ordenado hace casi todo el trabajo, porque un niño no puede enredarse en un cordón que no está a su alcance.
Cuándo buscar ayuda
Casi todo con cordones y cables es prevención, pero conviene conocer las señales de alarma. Si un cordón se enrolló en el cuello de tu hijo o hija, aunque sea un momento, y tiene cualquier dificultad para respirar, marcas en el cuello, un cambio en la voz o un sueño fuera de lo normal, busca atención médica urgente, porque puede haber una lesión interna aunque parezca recuperarse. Ante una descarga eléctrica por un cable mordido o dañado, o una quemadura por un aparato caliente que cayó, enfría la quemadura bajo agua corriente y pide consejo médico. Ante la duda después de un incidente así, siempre es sensato que un profesional revise a tu hijo o hija.
Una casa más segura sin hacer ruido
No necesitas quitar todos los cables de casa. Necesitas ver los cordones que se volvieron invisibles y controlar los pocos que suponen un riesgo real. Eligiendo persianas sin cordón cuando puedas, manteniendo cunas y camas lejos de las ventanas y recogiendo cargadores y cables de aparatos fuera de su alcance, conviertes uno de los peligros domésticos más olvidados en algo bajo control, casi sin notar diferencia en el día a día.
Lo esencial: Mantén los cordones de persianas con lazo fuera de su alcance y las cunas lejos de las ventanas, y recoge los cargadores y los cables de aparatos para que no pueda tirar de ellos.