Dónde guardar los productos de limpieza si tienes niños pequeños

Las botellas y los espráis que usamos para limpiar la casa están entre las causas más comunes de intoxicación en la infancia. Sus colores vivos y sus olores afrutados pueden parecerle atractivos a un niño pequeño, que puede tragarse o rociarse un producto químico en el momento en que te das la vuelta. La seguridad con los productos de limpieza no es complicada, pero te pide pensar dónde viven, cómo los usas y qué pasa con ellos cuando terminas.

En alto, con cierre y fuera de la vista

La protección más fiable es la distancia. Guarda todos los productos de limpieza en alto, idealmente en un armario al que tu hijo o hija no llegue ni trepando, y pon un cierre en cualquier armario bajo donde guardes productos químicos. Que no estén a la vista también ayuda, porque lo que un niño no ve no lo va a buscar. El armario de debajo del fregadero es un sitio clásico para guardarlos y un peligro clásico, así que, si lo usas, un buen cierre de seguridad es imprescindible. Toma este principio de altura y cierre como la base de todo.

Siempre en su envase original

Puede tentar pasar la lejía o el cloro a una botella de refresco vacía o guardar un repuesto en una jarra sin etiqueta, pero es una de las costumbres más peligrosas de la casa. Un niño, y a veces un adulto, puede confundirlo con algo para beber. Guarda siempre los productos de limpieza en su envase original, con etiqueta y cierre de seguridad, y comprueba que los tapones queden bien cerrados después de cada uso. Recuerda que un cierre de seguridad para niños no es un cierre a prueba de niños: da tiempo y reduce el riesgo, pero no quita la necesidad de guardar los productos fuera de su alcance.

Cuidado mientras limpias

Muchas intoxicaciones no ocurren con los productos guardados, sino durante el uso, cuando la botella está abierta en el suelo y tu atención está en la tarea. Para limpiar con seguridad:

  • Nunca dejes sin vigilancia una botella abierta, un trapo o un recipiente con producto, ni un momento.
  • Guarda los productos justo después de usarlos, en lugar de dejarlos en la encimera o en el suelo.
  • Mantén a tu hijo o hija fuera de la habitación, o entretenido o entretenida en un lugar seguro, mientras usas productos fuertes.
  • No mezcles productos, porque algunas combinaciones liberan gases peligrosos, y nunca lo hagas cerca de tu hijo o hija.

Una llamada de teléfono o el timbre en mitad de la limpieza es justo cuando un niño pequeño alcanza una botella sin vigilancia, así que para y guarda el producto antes de apartarte.

Los productos menos evidentes

Cuando pensamos en productos químicos de casa imaginamos la lejía o el limpiahornos, pero muchos objetos de diario son igual de dañinos. Las pastillas y cápsulas de lavadora y de lavavajillas preocupan especialmente, porque sus cápsulas blanditas y de colores parecen caramelos y pueden reventar en la boca de un niño, causando quemaduras y problemas para respirar. El abrillantador del lavavajillas, los desatascadores, los antical, los ambientadores e incluso algunos geles desinfectantes de manos merecen el mismo cuidado. Guarda las pastillas del lavavajillas en su recipiente cerrado y en alto, y no llenes el compartimento hasta el momento de encenderlo.

Desechar los productos con seguridad

Los envases viejos o vacíos siguen teniendo riesgo, porque una botella casi nunca está del todo vacía y los restos pueden hacer daño a un niño pequeño. Enjuaga y recicla los envases según las normas de tu zona, mantenlos fuera de su alcance hasta entonces y nunca dejes botellas usadas en un bote de basura abierto al que llegue un niño. Ten cuidado también con los productos del jardín o del garaje, que suelen ser más concentrados y deben estar siempre bajo llave.

Hábitos seguros en el día a día

La seguridad funciona mejor cuando la opción segura es automática. Devolver el espray a su armario alto en cuanto terminas, comprobar que los tapones están bien cerrados y mantener cerrado el armario del fregadero se vuelven costumbre a fuerza de repetir. A medida que crece, puedes explicarle con calma que esas botellas no son para niños y que solo las tocan los adultos, aunque nunca debes confiar en que un niño pequeño lo recuerde. Las barreras físicas hacen el trabajo de verdad.

Cuándo pedir ayuda rápido

A pesar de todo, los accidentes pueden pasar, así que conviene saber qué hacer. Si crees que tu hijo o hija se ha tragado, ha inhalado o se ha salpicado con un producto de limpieza, mantén la calma y actúa rápido. No provoques el vómito, porque algunos productos hacen más daño al volver a subir. Llama al servicio de información toxicológica de tu país o busca atención urgente de inmediato, y lleva el envase o una foto de la etiqueta para que el personal sepa exactamente qué fue. Si el producto le cayó en los ojos o en la piel, enjuaga la zona con abundante agua corriente. Llama de inmediato a emergencias si le cuesta respirar, tiene mucho sueño o no responde.

Una casa limpia y un niño a salvo

No hace falta renunciar a una buena limpieza para mantener la seguridad. Solo hay que tratar los productos químicos con el respeto que merecen: guardados en alto y con cierre, en su envase original, usados con cuidado y desechados de forma segura. Con estos hábitos, la seguridad pasa a ser parte del fondo de la vida familiar, y puedes tener una casa limpia mientras los productos que lo hacen posible se quedan bien lejos de las manos pequeñas.

Lo esencial: Guarda todos los productos de limpieza en alto y con cierre, en su envase original, recógelos en cuanto termines y nunca provoques el vómito si tu hijo o hija se traga uno.

NHS, Poisoning

AAP HealthyChildren, Poison prevention