Cómo fomentar la resiliencia en niños pequeños
Resiliencia es una de esas palabras que las familias oyen mucho, a menudo junto a la preocupación de que su hijo o hija sea demasiado sensible, se rinda enseguida o se derrumbe al primer obstáculo. Pero la resiliencia no consiste en criar a un niño duro que nunca lo pase mal. Consiste en criar a un niño que puede encontrarse con la dificultad, sentir lo que siente y encontrar el camino para salir. Fomentar la resiliencia empieza por soltar la idea de que significa no caerse nunca y abrazar la idea de que significa volver a levantarse.
Qué es de verdad la resiliencia
La resiliencia es la capacidad de afrontar el estrés, los contratiempos y los retos y recuperarse de ellos. Un niño resiliente no es el que no siente miedo ni decepción, sino el que puede sentir esas emociones y aun así seguir, adaptarse y levantarse. Y algo clave: la resiliencia no es un rasgo fijo con el que se nace o no se nace. Se construye poco a poco, a través de experiencias y relaciones, lo que significa que tienes una influencia real sobre ella.
La investigación sobre el desarrollo infantil señala unos cuantos ingredientes clave y, por suerte, todos son cosas que una familia normal y cariñosa puede ofrecer.
La base es una relación fuerte
Por encima de todo, la resiliencia crece a partir de al menos una relación estable, cálida y comprometida con un adulto que cuida. Es el factor de protección más importante para un niño que atraviesa dificultades. Un niño que sabe que le quieren sin condiciones y que tiene un lugar seguro al que volver puede salir a explorar, arriesgarse y recuperarse de los golpes, porque no se enfrenta solo al mundo.
Así que lo más importante que haces por la resiliencia de tu hijo o hija es, simplemente, ser su persona fiable y cariñosa. Todo lo demás se construye sobre esa base segura. Cuando piensas en cómo fomentar la resiliencia, esta relación es donde empieza todo.
Deja que se enfrente a retos manejables
La resiliencia se construye superando dificultades, así que tu hijo o hija necesita algunas dificultades que superar. Si allanas cada camino y resuelves cada problema, nunca descubre que puede con ello. Así que resiste el impulso de rescatar demasiado rápido. Deja que batalle con el rompecabezas, que resuelva la pelea con un amigo o que sienta la decepción de un día de lluvia, con tu apoyo cerca.
La palabra clave es manejable. Buscas retos que le exijan un poco sin desbordar, y te quedas cerca como fuente de ánimo. "Eso es difícil. Creo que puedes resolverlo, y aquí estoy si me necesitas." Cada pequeña dificultad que atraviesa le da confianza para la siguiente.
Enseña herramientas para afrontar las cosas
La resiliencia incluye saber qué hacer con las emociones grandes. Ayúdale a construir una caja de herramientas con el tiempo:
- Pon nombre a las emociones, para que pueda reconocerlas y hablar de ellas en lugar de quedar sepultado o sepultada bajo ellas.
- Practiquen técnicas sencillas para calmarse, como respirar despacio, en momentos tranquilos.
- Muestra en voz alta cómo resuelves problemas: "Esto no funcionó. ¿Qué más podríamos probar?".
- Fomenta la mentalidad del "todavía no", para que quedarse atascado se sienta como algo pasajero y no definitivo.
Estas habilidades crecen poco a poco con la práctica y, sobre todo, con tu ejemplo. Un niño que te ve manejar el estrés con calma está aprendiendo resiliencia aunque nadie le esté enseñando nada.
Muestra cómo te levantas
Los niños aprenden a afrontar la adversidad mirando a los adultos de su alrededor. Deja que te vea enfrentarte a los contratiempos con una actitud razonable y esperanzada. Cuando algo sale mal, cuenta en voz alta cómo lo afrontas: "Bueno, esto no salió como quería. Me da pena, pero voy a buscar otra manera". Le estás mostrando el arco completo de la resiliencia, sentir el golpe y luego seguir adelante, y eso tiene mucha más fuerza que decirle que sea valiente.
Intenta mantener también tu propia mirada equilibrada. Los niños captan si tratamos los problemas como desastres o como retos que afrontar. Un ambiente tranquilo y de "podemos con esto" en casa enseña resiliencia todos los días sin hacer ruido.
Fomenta la autonomía y la colaboración
Un niño al que se le deja hacer cosas por su cuenta construye una sensación de capacidad, que es central en la resiliencia. Deja que tu hijo o hija asuma tareas y responsabilidades adecuadas a su edad, y que viva la satisfacción de lograr algo difícil. Colaborar con la familia, de pequeñas formas, también le sirve para sentirse capaz y valorado o valorada, y las dos cosas refuerzan su capacidad de afrontar las dificultades.
Equilíbralo con calidez y apoyo, eso sí. La resiliencia no se construye dejando a los niños a ver si se hunden o nadan, sino con retos acompañados: dificultades afrontadas con un adulto que cuida en su esquina.
Cuándo buscar más apoyo
Fomentar la resiliencia es parte de una crianza normal y cariñosa, y la mayoría de los niños la desarrollan de forma constante a lo largo de los años. Vale la pena hablar con tu pediatra o con la guardería o la escuela si tu hijo o hija parece desbordado o desbordada por los retos de cada día gran parte del tiempo, muestra tristeza, ansiedad o aislamiento persistentes, le cuesta recuperarse de los contratiempos durante mucho tiempo o ha vivido una adversidad importante, como un trauma o una pérdida. Un apoyo extra puede ayudar, y buscarlo es un paso sensato y cariñoso.
Una carrera de fondo
No intentas criar a un niño que nunca lo pase mal, algo que ni es posible ni deseable. Estás criando a un niño que, con el respaldo de tu amor constante, puede afrontar las dificultades de la vida, sentirlas del todo y salir adelante. Cuando pienses en cómo fomentar la resiliencia, recuerda que se construye primero sobre la relación, y luego sobre la experiencia diaria de superar retos manejables con tu apoyo. Ladrillo a ladrillo, en los momentos corrientes, estás acompañando a tu hijo o hija a convertirse en alguien capaz de levantarse.
Lo esencial: La resiliencia se construye primero sobre una relación cálida y fiable, y luego afrontando retos manejables con tu apoyo, aprendiendo herramientas para calmarse y viendo cómo te levantas tú.
American Academy of Pediatrics, HealthyChildren.org: Building Resilience
World Health Organisation, Improving early childhood development