Actividad física en niños pequeños: cómo el movimiento les ayuda a crecer

Mira a un niño de 2 años durante diez minutos y verás la verdad sobre los niños pequeños y el movimiento: están hechos para no parar. Todo ese trepar, correr y rodar no solo gasta energía; también les ayuda a crecer. La relación entre la actividad física y un crecimiento sano en los primeros años es fuerte, y lo mejor es que casi todo sucede de forma natural a través del juego.

Cómo ayuda el movimiento a crecer

El juego activo hace algo más que cansar antes de dormir. Las actividades en las que el cuerpo carga con su propio peso, como correr, saltar y trepar, que los niños hacen todo el día, estimulan a los huesos para que se vuelvan más fuertes y densos. Usar los músculos da fuerza y coordinación. El movimiento también favorece un buen apetito y un mejor sueño, y las dos cosas alimentan el crecimiento por sí mismas. Vistas juntas, la actividad física y el crecimiento sano están muy entrelazados y se apoyan uno al otro.

Además, el beneficio es para todo el cuerpo. La actividad regular cuida el corazón y los pulmones, el equilibrio y la motricidad, y crea una relación sana con una vida activa que puede durar hasta la edad adulta. Es una de las formas más naturales y divertidas de ayudar a un niño a crecer bien.

Cuánta actividad necesitan los niños pequeños

Las recomendaciones para los niños pequeños son generosas y, por suerte, fáciles de cumplir con el juego de todos los días. A grandes rasgos:

  • De 1 a 5 años, les viene bien estar activos a lo largo de todo el día, varias horas en total repartidas en muchos ratos cortos.
  • La actividad puede ser suave, como trastear y jugar, o más intensa, como correr, saltar y bailar, y las dos cuentan.
  • El tiempo sin moverse o con el arnés puesto, por ejemplo mucho rato en el cochecito o en la silla de comer, conviene reducirlo al mínimo fuera de las comidas y del descanso.
  • Cada niño es distinto, así que busca un día activo en general más que una cuota rígida.

Rara vez hace falta programarlo. Un niño pequeño con espacio, tiempo y ganas se moverá por su cuenta buena parte del día.

El juego es el ejercicio perfecto

A esta edad, el ejercicio estructurado no hace falta. El juego es el ejercicio, y cubre todo lo que necesita el crecimiento. Algunas ideas fáciles y baratas:

  • Ir al parque a usar los juegos para trepar, los toboganes y los espacios abiertos para correr.
  • Juegos de pelota, de atraparse, a las escondidas y circuitos de obstáculos sencillos en casa o en el patio.
  • Bailar con música, caminar como animales (saltar como un conejo, gatear como un gato) y juegos de saltos.
  • Ir caminando en los trayectos cortos en lugar de en el cochecito, para que las piernas hagan el trabajo.
  • Jugar con agua y arena, escarbar y explorar al aire libre, que da fuerza mientras parece pura diversión.

Si te sumas, se vuelve más atractivo, y la actividad se convierte en un rato juntos además de ejercicio.

Equilibrar el tiempo activo y las pantallas

La otra cara de un día activo es limitar los ratos largos sin moverse, y las pantallas son un motivo frecuente. Pasar mucho tiempo delante de una pantalla desplaza el movimiento que necesitan los niños pequeños y puede robarle tiempo al sueño. Mantener bajo el tiempo de pantalla a estas edades, e interrumpir los ratos sentados con movimiento, protege el patrón activo que sostiene el crecimiento.

No se trata de prohibir la diversión. Se trata de inclinar el día hacia el movimiento, para que el juego activo sea lo habitual y estar sin moverse sea la excepción y no la norma.

Actividad, apetito y sueño

Un día bien activo suele traer dos efectos secundarios útiles. Los niños que se han movido mucho suelen tener más hambre, lo que ayuda a la nutrición que necesita su cuerpo en crecimiento, y normalmente duermen más profundo, que es cuando se libera buena parte de su hormona del crecimiento. Así, la actividad física alimenta directamente los otros dos pilares del crecimiento: la comida y el descanso.

Puede que notes este círculo más claramente en los días de salida. Una mañana en el parque muchas veces significa un almuerzo más abundante y una hora de dormir más fácil. Eso es la actividad, el apetito y el sueño trabajando juntos para apoyar el crecimiento de tu hijo o hija.

Que sea seguro y divertido

El juego activo debe ser aventurero, pero con supervisión. Deja que tu hijo o hija asuma riesgos físicos adecuados a su edad (trepar, mantener el equilibrio, poner a prueba sus límites) en un entorno seguro y bajo tu mirada atenta, porque superar pequeños retos fortalece tanto el cuerpo como la confianza. Elige ropa cómoda para moverse, que beba lo suficiente y sigue su energía en lugar de insistir cuando ya no tiene energía.

Si tu hijo o hija tiene una enfermedad, una discapacidad o no sabes bien qué actividad le conviene, tu pediatra o un fisioterapeuta pueden sugerirte formas seguras y divertidas de que siga en movimiento. La actividad siempre debe adaptarse a cada niño.

Cuándo pedir consejo

Casi todas las dudas sobre actividad son sencillas, pero algunas cosas merecen comentarse con un profesional. Habla con tu pediatra si tu hijo o hija parece no querer moverse, se cansa con muchísima facilidad, se queda sin aliento a menudo con juegos suaves, tiene retraso en hitos motores, como no caminar dentro del rango esperado, o tiene dolor, cojera o hinchazón que no se pasan. Pueden tener explicaciones sencillas, pero vale la pena revisarlas.

Construir una infancia activa

No necesitas material, clases ni un plan para darle a tu hijo o hija los beneficios del movimiento para crecer. Ofrece tiempo, espacio y ánimo, súmate cuando puedas, reduce al mínimo las pantallas y los ratos largos sentados, y deja que el juego haga el resto. La relación entre la actividad física y el crecimiento sano es de las más fáciles de apoyar, porque un niño que tiene la oportunidad de moverse hará el trabajo encantado. Un niño pequeño activo está construyendo huesos fuertes, buen apetito y buen sueño, y disfrutando cada minuto.

Lo esencial: El juego activo fortalece huesos y músculos y mejora el apetito y el sueño: apoya un día activo con juego normal, limita los ratos largos sin moverse y consulta si no quiere moverse o hay retraso motor.

WHO, Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5

NHS, Physical activity guidelines for children under 5