Rasgar papel: actividades para manos pequeñas

Mucho antes de poder recortar con tijeras o sostener bien un lápiz, un niño puede rasgar. Ese ras tan satisfactorio del papel no es solo ruido y desorden: es una de las primeras cosas, y de las más útiles, que pueden practicar unas manos pequeñas. Rasgar papel fortalece, coordina y da confianza, y no cuesta más que un montón de papel usado que probablemente ibas a reciclar de todos modos.

Lo que trabaja rasgar

Parece sencillo, pero rasgar le pide mucho a un niño pequeño. Las dos manos tienen que trabajar juntas, cada una con una tarea distinta: se llama coordinación bilateral y es la base de habilidades posteriores como recortar, vestirse y escribir. Pellizcar y tirar fortalece los dedos y los músculos entre el pulgar y el índice. Controlar cuánto y hacia dónde se rasga el papel desarrolla la motricidad fina. Y todo esto pasa mientras tu hijo o hija cree que solo está divirtiéndose haciendo desorden.

El mejor papel para empezar

No todo el papel se rasga igual, y elegir bien hace que la actividad satisfaga en lugar de frustrar. El periódico, el papel de seda y las páginas finas de revista se rasgan con facilidad y van bien a las manos más pequeñas. Un papel algo más grueso ofrece más resistencia para quien ya le agarró el truco y quiere un reto. Evita el papel brillante o plastificado, que se resiste, y lo que tenga grapas o plástico. Al principio, las hojas que se rasgan fácil mantienen los intentos animados.

Un primer intento suave

Si nunca ha rasgado a propósito, empieza haciendo un pequeño corte o un doblez en el borde de la hoja para darle un punto de partida, y enséñale a tirar con las dos manos. Siéntate a su lado y rasga tu propio papel disfrutándolo a la vista: a los niños les encanta copiar. No te preocupes por que quede limpio ni por el tamaño. Un montón de trozos al azar es un triunfo, y repetir rasgón tras rasgón es justo la práctica que necesitan esos músculos pequeños.

Convertir el rasgar en juego

Cuando ya domina el rasgón básico, un tema ligero lo mantiene interesante. Rasguen papel "nieve" y láncenlo al aire, tiras largas para hacer espaguetis en un plato de juguete, o trozos para alimentar a un monstruo hambriento hecho con una caja de cartón con la boca recortada. Puedes rasgar papel de colores para rellenar una forma dibujada, haciendo un collage de papel rasgado, o papel de seda para arrugarlo en flores. Estos pequeños juegos dan un propósito sin dejar de convertir cada intento en un éxito.

Rasgar y pegar

Rasgar combina de forma natural con el pegamento, alarga el juego y suma otra habilidad. Deja que rasgue trocitos y luego los apriete sobre una hoja con una barra de pegamento para hacer un cuadro con textura. No hace falta que represente nada; los trozos rasgados superpuestos ya son bonitos. Rasgar y pegar es un clásico de preescolar precisamente porque concentra muchísima motricidad fina en una sola actividad tranquila y absorbente que a casi todos los niños les encanta.

La seguridad

Rasgar es de las actividades de arte más tranquilas, pero con los muy pequeños conviene algo de cuidado. Vigila a los bebés y niños pequeños que puedan llevarse el papel a la boca, porque el papel mojado puede causar atragantamiento y las tintas impresas no son para comer. Usa papel limpio que no haya estado en contacto con comida ni productos químicos, y quita antes grapas, cinta adhesiva y ventanitas de plástico. Hazlo sobre una superficie fácil de recoger y junta los trocitos al terminar para que no quede nada pequeño al alcance de un bebé que gatea.

A su ritmo

Algunos niños rasgan felices durante un buen rato; otros dan unos cuantos rasgones y pasan a otra cosa. Las dos cosas están bien. Que los ratos sean cortos y que lleve la iniciativa: más papel cuando lo pida y guardar sin drama cuando pierda el interés. Como el material es gratis y casi no hay que preparar nada, pueden volver a rasgar cuando apetezca: una tarde de lluvia, en la silla de comer mientras cocinas o como actividad para calmarse antes de un momento más tranquilo del día.

Un puente hacia las tijeras y la escritura

Rasgar es un puente estupendo hacia habilidades más avanzadas. La fuerza en las manos y el trabajo en equipo de las dos manos son justo lo que usará cuando empiece con las tijeras y, más adelante, cuando sostenga un lápiz para escribir. No hay prisa por pasar a otra cosa: mucho rasgar ahora hace más fáciles los siguientes pasos. Piénsalo como poner cimientos en silencio, un rasgón feliz cada vez, sin fichas y sin presión.

Cuándo estar atento

Rasgar se desarrolla de forma natural con la práctica, así que a la mayoría de los niños les basta con oportunidades y tiempo. Puede valer la pena comentarlo con tu pediatra o con su educadora si, bien entrados los primeros años y la etapa preescolar, no consigue coordinar las dos manos para rasgar a pesar de muchas ocasiones, tiene muy poca fuerza en las manos en muchas actividades o tienes otras dudas sobre su motricidad fina. Lo habitual, eso sí, es que un niño al que se le da papel y se le enseña cómo llegue a su propio ritmo.

Un logro fácil de cada día

Pocas actividades dan tanto por tan poco. Un montón de papel viejo, un poco de vigilancia y tu compañía alegre le regalan a tu hijo o hija un buen ejercicio para las manos y un pequeño triunfo que controla por completo. Ten papel para rasgar a mano, únete de vez en cuando y deja que los rasgones felices hagan su trabajo silencioso.

Lo esencial: Rasgar papel fácil de romper fortalece las dos manos y la coordinación que luego necesitarán para recortar y escribir, y solo hace falta papel usado y un adulto cerca.

CDC, Developmental Milestones

NHS, What to do if your child is choking