Cómo hacer un rincón de lectura en casa aunque haya poco espacio

Un rincón de lectura acogedor no necesita una casa grande, una estantería de diseño ni casi dinero. Basta con una esquina de una habitación, una cesta de libros y algo blando para sentarse. Lo que importa es que los libros estén a mano y que leer apetezca. Así puedes montar un rincón de lectura en un espacio pequeño que tu hijo o hija use de verdad.

Por qué ayuda un rincón de lectura

Los niños leen más cuando los libros se ven, están a su alcance y forman parte de un sitio agradable donde les gusta estar. Un espacio propio, por diminuto que sea, manda un mensaje discreto: leer importa y tiene su lugar en casa. También les da a los dos un sitio fijo para un cuento compartido, y eso ayuda a que leer se vuelva costumbre y no algo que se deja para después.

No estás montando una foto para las redes. Estás haciendo un rincón cómodo y bajo donde un niño pueda dejarse caer con un libro, y donde puedan acurrucarse juntos diez minutos.

Elegir el sitio

Busca una esquina tranquila, lejos de la tele y de los lugares de más paso. Puede ser un extremo del sofá, una esquina del dormitorio, un rellano o incluso un cojín grande junto a una estantería. La luz natural es un regalo, pero no imprescindible; una lámpara funciona igual de bien y da más calidez.

En un espacio pequeño, piensa en vertical y en cosas que se recogen. Una esquina aprovecha dos paredes que ya tienes, y un sitio que se despeja o se pliega va bien en una habitación que sirve para otras cosas.

Libros fáciles de ver y de alcanzar

Lo más importante de todo es que pueda llegar a los libros sin ayuda. Guárdalos a su altura, con la portada hacia fuera siempre que puedas, para que hasta los más pequeños puedan curiosear y elegir. Buenas opciones para espacios pequeños:

  • Una cesta o caja poco honda en el suelo, con un puñado de libros que van rotando.
  • Una repisa estrecha o un especiero en la pared, mostrando unas cuantas portadas de frente.
  • Bolsillos de tela colgados detrás de una puerta, que no ocupan nada de suelo.
  • El estante de abajo de una librería que ya tienes, reservado para tu hijo o hija.

Las portadas de frente atraen mucho más que una fila de lomos, así que mejor mostrar pocos que meterlo todo apretado.

Comodidad y calidez

La comodidad convierte un sitio con libros en un lugar donde quiere quedarse. Casi seguro ya tienes lo necesario: un par de cojines, una manta suave, un puf o un edredón doblado. Una alfombra pequeña marca la zona y hace el suelo apetecible. Si hay sitio, la sensación de cabaña encanta a los niños pequeños; una sábana colgada sobre la esquina o unas lucecitas en un estante hacen que leer se sienta como un regalo.

Nada de esto hay que comprarlo. La idea es que sea blando, cálido y un poco especial, con lo que ya hay en casa.

Fresco con rotación

En un espacio pequeño no puedes exponer muchos libros a la vez, y eso en realidad ayuda. Guarda la mayoría y saca una selección pequeña de seis a diez que va rotando. Cámbiala cada una o dos semanas, mezclando favoritos de siempre con préstamos nuevos de la biblioteca. Un rincón renovado parece nuevo, mantiene su curiosidad y evita que el espacio se llene de cosas.

Una visita semanal a la biblioteca combina de maravilla con un rincón pequeño: te da un flujo constante de libros nuevos sin comprar ni guardar montones.

Darle vida al rincón

Un rincón precioso solo funciona si se usa. Lean allí juntos a una hora fija, como después de la merienda o antes de dormir, para que el rincón quede unido a una rutina acogedora. Deja que te vea disfrutar también de un libro allí. Que sea un lugar positivo y sin presión, para cuentos tranquilos y mimos, nunca para castigos ni regaños, para que siga siendo un sitio que asocia con el consuelo.

Lo que suele estorbar

Esperar el montaje perfecto frena a muchas familias antes de empezar. No necesitas más espacio ni más dinero; una cesta y un cojín en una esquina bastan para empezar hoy. Empieza pequeño y ve mejorándolo.

El desorden es el otro enemigo en un espacio reducido. Demasiados libros, juguetes que se van colando o un rincón que se convierte en vertedero lo hacen menos apetecible. Mantén la selección pequeña y el espacio despejado, y reserva el rincón para los libros y la calma.

Cuándo pedir más ayuda

Un rincón de lectura tiene que ver con la costumbre y la comodidad, así que el rincón en sí no tiene señales de alarma médicas. Como siempre, si tienes dudas más amplias sobre su lenguaje, su audición, su vista o su interés por los libros a lo largo del tiempo, coméntalo con tu pediatra. Son puntos de referencia generales del desarrollo, y preguntar pronto es sensato, no una exageración.

Lo que conviene recordar

Para montar un rincón de lectura en un espacio pequeño, elige una esquina tranquila, pon los libros a su altura con la portada a la vista, añade un cojín y una manta para que sea acogedor y rota una selección pequeña para mantenerlo fresco. Úsalo para leer juntos con regularidad y alegría. Un rincón diminuto y querido hace mucho más por su lectura que una gran estantería que nunca toca.

Lo esencial: Una esquina tranquila, libros a su altura con la portada a la vista, algo blando para sentarse y un puñado de títulos que van rotando bastan para que leer apetezca.

UNICEF, Building a love of books and reading at home

AAP HealthyChildren, Reading Books With Babies