Una cesta de música en casa sin comprar instrumentos

Una cesta de música es simplemente un recipiente con objetos que suenan de forma interesante, guardado donde tu hijo o hija pueda alcanzarlo. Invita al juego musical sin que tengas que preparar nada, y lo bonito es que puedes armarla sin comprar ningún instrumento. Tu casa ya está llena de cosas que traquetean, golpean, tintinean y susurran, esperando a que las juntes en una caja tentadora.

Por qué una cesta gana a un tambor de juguete

Un instrumento de plástico suelto muchas veces recibe unos cuantos golpes y pierde el brillo. Una cesta de objetos variados hace lo contrario, porque el interés está en comparar sonidos y elegir qué tocar después. Rebuscar es la mitad de la diversión. Un niño que saca cosas, prueba cada una y decide con cuál se queda está explorando, clasificando y tomando decisiones, todo dentro de un juego que parece solo un desorden feliz.

Qué meter dentro

Mira por la cocina, el reciclaje y los armarios. Algunos buenos candidatos:

  • Una cuchara de palo y una de metal, para golpear superficies distintas.
  • Un recipiente de plástico resistente con tapa, que sirve también de tambor.
  • Una lata pequeña de metal o una caja de galletas con un sonido brillante.
  • Un manojo de llaves viejas en una anilla, para un tintineo suave.
  • Unas varillas para batir que rocen contra un cuenco.
  • Un tubo de cartón para tararear o golpear a través de él.
  • Un envoltorio limpio que cruja, para un sonido de susurro y arrugado.

Busca variedad de sonidos, no cantidad. Seis objetos bien elegidos suelen ganar a veinte parecidos.

La seguridad

Como son objetos de casa, la seguridad va primero. Evita todo lo que sea tan pequeño que pueda causar atragantamiento a bebés y niños pequeños, descarta bordes cortantes y cristal, y comprueba que las tapas y las anillas estén bien sujetas. Vigila de cerca, sobre todo con un niño que todavía se lleva cosas a la boca, y deja los objetos más delicados para los un poco mayores. Una revisión rápida de la cesta de vez en cuando la mantiene segura a medida que cambia tu hijo o hija.

Jugar juntos, no solo dársela

La cesta funciona mejor cuando a veces te sumas en lugar de solo ofrecerla y apartarte. Siéntate en el suelo y elige un objeto, copia un sonido que haga e invítale a copiar el tuyo. Nombra los sonidos en voz alta, "este hace toc, este hace chsss", para que oiga las palabras junto con el ruido. En este juego compartido es donde crecen el lenguaje y la conexión.

Juegos sencillos para probar

No hacen falta reglas, pero algunas propuestas ayudan en un día sin ideas:

  • Búscame algo que suene fuerte, y luego algo que suene suave.
  • Toca algo rápido, y ahora algo lento.
  • Copia mi patrón cortito y luego hazme tú uno.
  • ¿Cuál suena más como la lluvia? ¿Como una campana? ¿Como un trueno?
  • Esconde uno detrás de la espalda y mira si lo adivina por el sonido.

Mantenerla fresca

La novedad mantiene viva la cesta. Cambia un par de objetos cada una o dos semanas, retirando algunos y añadiendo algún hallazgo nuevo que suene, para que abrir la cesta siga trayendo una pequeña sorpresa. De vez en cuando puedes darle un tema, una semana de "banda de cocina" o de "sonidos suaves", y dejar que ayude a elegir qué entra. Renovarla no cuesta más que un momento de atención.

La cesta crece con tu hijo o hija

Para un bebé, unos pocos objetos grandes y seguros y mucha participación tuya. Para un niño pequeño, más variedad y retos sencillos como fuerte y suave. Para uno de preescolar, invítale a ordenar la cesta, inventar un juego o dirigir una banda familiar en la que cada uno toca un objeto distinto. El mismo recipiente le acompaña durante años de juego mientras sus ideas crecen.

Algo de toda la familia

Que la cesta sea para todos, no solo para el más pequeño. Los hermanos mayores pueden dirigir un ritmo, un abuelo puede sumarse a una pregunta y respuesta, y un adulto cansado puede tumbarse en el suelo y dar golpecitos sin mucha energía. Hacer música juntos, con tonterías incluidas, construye recuerdos cálidos y le muestra que hacer sonidos juntos es una parte normal y alegre de la vida en familia.

Una nota suave sobre el desarrollo

Explorar la música es una ventana agradable y sin presión a cómo escucha y responde tu hijo o hija. En general, cabe esperar que un niño pequeño reaccione a los sonidos, se gire hacia ruidos interesantes y, con el tiempo, disfrute haciendo los suyos. Si parece no notar los sonidos, no responde a tu voz, no muestra ningún interés por este tipo de juego a medida que avanza la etapa de uno a tres años o pierde habilidades que tenía, coméntalo con tu pediatra. Preguntar siempre está bien.

Lo que importa de verdad

Una cesta de música demuestra que el juego rico no necesita gastar. Un puñado de objetos de todos los días, reunidos con un poco de cabeza y algo de cuidado por la seguridad, le dan a tu hijo o hija infinitas formas de experimentar con el sonido y a tu familia una manera fácil y repetible de hacer música juntos.

Lo esencial: Junta en una cesta a su alcance unos pocos objetos seguros que suenen distinto, súmate a veces y renuévala de vez en cuando para que el juego siga vivo.

NHS, Play ideas and reading

UNICEF, How play helps children's development