Canciones para moverse en casa los días de lluvia
Lluvia contra la ventana, un niño pequeño inquieto y un día entero en casa. Todas las familias conocen esa energía burbujeante que se acumula en un niño que no tiene dónde correr. Las canciones con movimiento son la respuesta que cabe en una sala. Le dan a un cuerpo pequeño una forma de retorcerse, saltar y dar vueltas sin necesitar patio ni que pare de llover, y de paso levantan el ánimo de toda la casa.
Por qué moverse importa, también dentro
Los niños pequeños no están hechos para estar quietos mucho tiempo, y el encierro suele salir en forma de lloriqueos, peleas o escaladas por los muebles. Los menores de cinco años necesitan estar activos en ratos cortos repartidos por el día, y un día de lluvia no pone en pausa esa necesidad. Las canciones con movimiento son una forma estupenda de cubrirla en casa: unos minutos bailando y pisando fuerte con música cuentan de verdad como actividad física, y convierten esa energía contenida en algo alegre y no tenso.
Canciones que ponen en marcha todo el cuerpo
Las mejores canciones para días de lluvia traen los gestos incluidos, así sabe exactamente qué hacer.
- "Cabeza, hombros, rodillas y pies" mueve todo el cuerpo y se acelera para las risas.
- "El baile del bugui bugui" pone en juego brazos, piernas y la vuelta entera.
- "Si tú tienes muchas ganas de aplaudir" invita a pisar fuerte, aplaudir y saltar.
- El juego de los conejitos dormidos: todos se tumban quietos y, a la señal, saltan como conejos.
Lo de los conejitos dormidos vale oro en un día difícil, porque alterna tumbarse en silencio con saltar, y te da una forma de subir la energía y volver a bajarla. Funcionan mejor cuando unas cuantas se vuelven favoritas conocidas que toda la familia puede arrancar en cualquier momento.
Sacar partido a un espacio pequeño
No necesitas mucho sitio, solo uno sensato. Aparta la mesita, enrolla una alfombra que resbale y despeja un trozo blando de suelo lejos de esquinas duras y de la chimenea o la estufa. Si el espacio es muy justo, elige canciones con gestos que se hacen casi sin moverse del sitio: estirarse, girar el tronco, marchar en el sitio, brazos de trapo. Un cojín para cada uno puede marcar su "isla" a la que volver, y así los que giran con entusiasmo no chocan entre sí ni con la tele.
La música para cambiar el ambiente
Las canciones son un mando a distancia estupendo para el ambiente de la habitación. Cuando el encierro llega a su punto máximo, empieza con algo rápido y fuerte para quemar lo peor, y luego elige a propósito canciones más lentas y tranquilas para que todos bajen. Terminar con una melodía suave y con sueño deja a los niños más calmados que parar en mitad de un salto. Esta forma de subir y luego bajar es especialmente útil antes de algo que necesita calma, como la comida o la siesta.
La lluvia como tema
Aprovechar el tiempo que hace puede hacer que el encierro parezca parte de la diversión y no una decepción. Canten sobre la lluvia, hagan de gotas que caen y salpican, pisen charcos imaginarios o sean el viento que sopla por la habitación. "La araña pequeñita" casi se canta sola un día de lluvia. Meter el tiempo en el juego ayuda a un niño frustrado por no poder salir a sentir que hoy también hay una aventura, solo que de otro tipo.
Ratos cortos y repetidos
En lugar de un maratón de baile largo que termina en agotamiento y lágrimas, reparte varios ratos cortos a lo largo del día. Tres o cuatro canciones, luego algo tranquilo y otra tanda una hora después: así funciona de verdad la energía de los niños pequeños. Poco y a menudo también significa que tú no te quedas sin fuerzas a media mañana. La idea es ir soltando la presión con suavidad durante el día, no agotar a todos de una sola vez.
El ruido y los vecinos
Bailar en casa puede volverse atronador, sobre todo en un piso. Mantén un volumen amable para oídos pequeños y para quien viva debajo: cómodo, no a todo volumen. Los pies descalzos o los calcetines antideslizantes son más seguros que los que resbalan en suelos duros, y vale la pena echar un vistazo rápido a las esquinas antes de empezar a saltar. Si los pisotones hacen temblar el techo de abajo, pasa un rato a una canción flotante y sin moverse del sitio, y luego vuelve a las más movidas.
Cuando no hay forma de que se calme
Casi toda la inquietud es simplemente un cuerpo que necesita moverse, y las canciones con movimiento suelen ayudar muchísimo. Si notas que día tras día le cuesta muchísimo calmarse, o tienes otras dudas, por ejemplo, si no responde a la música ni a tu voz o su movimiento o su coordinación parecen muy por detrás de los de otros niños de su edad, vale la pena comentarlo en una revisión de rutina con tu pediatra. Para un torbellino normal de día de lluvia, eso sí, unas buenas canciones son justo la medicina.
Sacarle partido a un día de lluvia
Un día de lluvia en casa no tiene por qué significar pantallas y malos humores. Con un trozo de suelo despejado y un puñado de canciones con gestos, puedes darle a tu hijo o hija el movimiento que necesita, levantar el ánimo de todos y convertir una tarde gris en un pequeño recuerdo feliz. El tiempo puede dejarlos en casa, pero no puede impedirles bailar.
Lo esencial: Las canciones con movimiento convierten un día de lluvia en casa en actividad de verdad y mejor humor: ratos cortos, un espacio seguro y canciones más tranquilas para terminar.
NHS, Physical activity guidelines for children under 5
WHO, To grow up healthy, children need to sit less and play more