Videollamadas con los abuelos: cómo hacer que funcionen con niños pequeños

Cualquiera que haya intentado sostener a un niño de dos años delante de una pantalla mientras un abuelo pregunta "¿qué hiciste hoy?" conoce el recorrido: un comienzo brillante, treinta segundos de interés y luego un niño gateando debajo de la mesa. No es una relación que falla. Es simplemente un niño pequeño ante un formato pensado para adultos, y hay mucho que puedes hacer para acortar esa distancia.

En pocas palabras

El truco para que las videollamadas con los abuelos funcionen con niños pequeños es convertir la llamada en una actividad compartida y no en una conversación. Que sea corta, dale al niño algo que hacer y sigue su iniciativa en lugar de exigirle que se quede sentado charlando.

Por qué a los niños pequeños les cuestan las llamadas

Los niños pequeños conectan a través del movimiento, el contacto y el hacer, no quedándose quietos y respondiendo preguntas. Una pantalla quita el contacto y pide justo ese tipo de atención sostenida y cara a cara que más cuesta a esta edad. La investigación sobre niños pequeños y pantallas sugiere que se implican mucho más cuando el contacto es interactivo y responde a lo que hacen, que es exactamente lo que puede ser una buena videollamada si los adultos la tratan como un juego y no como una entrevista.

Lo primero que conviene observar

Fíjate en el ritmo de tu hijo o hija y elige bien el momento. Una llamada después de la siesta y la merienda tiene posibilidades. Una llamada cuando tiene hambre, sueño o está en pleno juego con su juguete favorito, no. Fíjate también en lo que le mantiene la mirada en la pantalla: la mascota de otra persona, un títere, una canción o el abuelo haciendo algo gracioso. Esos son tus ladrillos. Las preguntas sin fin son la forma más rápida de perder a un niño pequeño.

Un plan para una llamada mejor

  • Que sea corta, de unos cinco a diez minutos, y termínala cuando todavía va bien.
  • Apoya el aparato para que nadie tenga que sostenerlo y el niño pueda moverse sin salir del encuadre.
  • Dale un propósito a la llamada: un cuento, una canción, jugar a taparse la cara y aparecer, enseñar un juguete.
  • Deja que el niño se vaya y vuelva en lugar de exigirle que no se mueva de su sitio.

Preparar la llamada para que fluya

Cómo se prepara importa más de lo que parece. Apoya el teléfono o la tableta contra algo estable a la altura de los ojos del niño, con buena luz sobre su cara y no detrás. Reduce el ruido de fondo y el desorden. Ten listos uno o dos objetos, como el libro que va a leer el abuelo o los bloques con los que van a "construir" a la vez. Una llamada que está lista en cuanto conecta aprovecha la atención fugaz de un niño pequeño antes de que se escape.

Guiar a los abuelos con suavidad

Los abuelos suelen recurrir a las preguntas que funcionan con niños mayores y adultos, y luego se sienten dolidos cuando un niño pequeño los ignora. Ayuda sugerirles, con cariño, que empiecen por la acción. Leer un cuento corto, cantar una canción que se repite, jugar a esconder la cara o contar su propio día con mucha gracia funcionan muchísimo mejor que un "¿qué tal la guardería?". Anímalos a ser un poco teatrales y a seguir lo que el niño les enseñe. Cuando los abuelos pasan de preguntar a jugar, las videollamadas dejan de ser un rompecabezas.

Ideas que casi siempre funcionan

Hay unas cuantas actividades que funcionan una y otra vez. Un abuelo que lee exactamente el mismo libro del que tienes un ejemplar, para que tu hijo o hija pase las páginas a la vez. Una canción compartida con gestos. Una mascota que se acerca a la cámara. Un títere o un peluche que habla. Un sencillo "busca y enseña" en el que cada lado encuentra algo rojo, redondo o suave. Hacer lo mismo que más le gusta en cada llamada crea un ritual reconfortante, y a los niños pequeños les encanta saber qué viene después.

Lo que depende de ti y lo que no

Puedes decidir el momento, la preparación y la forma de la llamada. No puedes hacer que un niño pequeño se quede sentado y actúe cuando toca, y si lo intentas suele terminar en lágrimas para todos. Algunas llamadas serán una alegría y en otras tu hijo o hija pasará un rato enseñándole al abuelo su oreja izquierda. Deja ir los fracasos. La frecuencia y el cariño a lo largo del tiempo importan mucho más que cualquier llamada que salga según el plan.

Una nota sobre las pantallas y los niños pequeños

Las recomendaciones de salud pública animan a limitar el tiempo de pantalla pasivo en los niños muy pequeños, pero las videollamadas interactivas con un familiar que los quiere se consideran en general un uso positivo y de conexión de las pantallas, no del tipo que preocupa. Que las llamadas sean cortas e interactivas las mantiene claramente en la categoría sana. Si te preocupa el uso general de pantallas de tu hijo o hija o su atención, tu pediatra puede darte una orientación personalizada y actualizada.

Lo que conviene recordar

No buscas un niño pequeño que charle educadamente frente a una cámara. Buscas una cara cálida y conocida que siempre le alegre ver. Que las videollamadas con los abuelos sean cortas, con juego y sin presión, deja que tu hijo o hija se mueva y dales algo que hacer juntos. Hazlo con regularidad y dejará de importar que no pare quieto, porque el vínculo se está construyendo sin ruido por debajo.

Lo esencial: Trata la videollamada de un niño pequeño como un juego compartido, no como una charla. Que sea corta, apoya la pantalla, dale algo que hacer y termina en lo más alto.

AAP HealthyChildren, Family Dynamics

WHO, Early childhood development