Mi hijo no duerme la siesta en la guardería: cómo puedes ayudar
Una de las sorpresas de empezar la guardería es lo que le pasa al sueño. Un niño que en casa duerme siestas estupendas puede apenas dormir allí, dormir a horas raras o llegar a casa acelerado y con un cansancio enorme. Eso puede desajustar todo el día, y también la tarde. Si te suena, no eres la única familia. Veamos con calma qué hacer con las siestas en la guardería, tanto en casa como de la mano de las educadoras.
Por qué cambian las siestas en la guardería
Que tu hijo o hija duerma distinto en la guardería no suele ser señal de que algo vaya mal. Hay varias cosas que hacen más difícil dormir en grupo.
- Un entorno nuevo. Ruidos, luces, cunas y olores desconocidos hacen más difícil dormirse.
- Emoción y estímulos. Una sala llena de vida e interesante no es el lugar más fácil para desconectar.
- Un horario de grupo. La hora de la siesta puede no coincidir con su momento natural en casa.
- Faltan las señales de casa. No está su cuarto, ni su rutina con el muñeco de apego, y a veces tampoco la oscuridad y el silencio.
- La fase de adaptación. Las primeras semanas, la separación por sí sola puede alterar el sueño.
La mayoría de los niños aprenden poco a poco a dormir la siesta en la guardería a medida que se adaptan, aunque puede llevar tiempo.
Primero, habla con la guardería
Lo primero es una conversación amable con las educadoras, porque ellas pueden contarte qué está pasando de verdad.
- Pregunta cuánto duerme, a qué hora y cómo se duerme.
- Cuéntales su rutina habitual de siesta, el horario y lo que le da consuelo.
- Pregunta si puede tener su muñeco de apego, su saco de dormir o algo conocido.
- Averigua cómo es el espacio para dormir: ¿está tan tranquilo y en penumbra como se puede a la hora de la siesta?
- Acuerden una forma de hacerlo siempre igual, para que reciba señales parecidas cada día.
Las buenas guarderías están acostumbradas a esto y colaborarán contigo. Pequeños ajustes, como el muñeco adecuado, una frase conocida para dormir o un rincón lejos del bullicio, a menudo marcan una diferencia real.
Ajusta el resto del día en casa
Cuando las siestas en la guardería son cortas o no llegan, la solución muchas veces está en casa, en las horas de antes y de después.
- Adelanta la hora de dormir. Un niño que durmió poca siesta necesita acostarse antes, a veces mucho antes, para compensar el sueño perdido. No tengas miedo de que se acueste a las 6:30 de la tarde los días de guardería.
- Vigila el exceso de cansancio. Aunque parezca contradictorio, un niño con demasiado sueño se resiste más a dormir. Aprovechar pronto las señales de sueño ayuda.
- Días tranquilos sin guardería. Los días en casa, protege bien la siesta para que pueda recuperarse.
- Tardes suaves. Una previa a la cama tranquila y con pocos estímulos ayuda a bajar el ritmo a un niño agotado.
Cuenta con un bache al principio
Sobre todo las primeras semanas, el sueño puede volverse un caos mientras se adapta. Siestas cortas, resistirse a dormir o llegar a casa sin energía son cosas frecuentes al principio y suelen mejorar cuando la guardería se vuelve familiar. Intenta no cambiarlo todo de golpe. Dale a cada pequeño cambio una o dos semanas, y recuerda que una racha difícil es parte de la adaptación, no algo para siempre.
Que los dos mundos se parezcan un poco
Expectativas de sueño muy distintas en casa y en la guardería pueden confundir a un niño pequeño. Si puedes, acerca un poco tu rutina de casa a los horarios de la guardería, y pide a la guardería que respete lo que de verdad necesita dormir tu hijo o hija. No lograrás que coincidan del todo, y no pasa nada, pero reducir la diferencia ayuda a que su reloj interno encuentre un ritmo que funcione.
Ojo con el efecto dominó
Las siestas malas en la guardería no solo afectan al sueño. Un niño con exceso de cansancio suele estar más sensible, tiene más berrinches a la salida y le cuesta más dormirse por la noche. Si tus tardes se volvieron tensas desde que empezó la guardería, el sueño desajustado suele ser la causa escondida. Tratar el cansancio, con acostarse antes y tardes tranquilas, a menudo mejora también el comportamiento.
Sé realista con lo que puedes controlar
Puedes preparar bien el terreno, contar su rutina y trabajar con las educadoras, pero no puedes hacer que tu hijo o hija duerma en una sala donde tú no estás. Parte de esto simplemente no depende de ti, y forzar demasiado solo añade estrés. Céntrate en lo que sí puedes influir: la rutina en casa, los objetos de consuelo, la hora de dormir y una buena relación con el equipo. Y luego dale tiempo para adaptarse.
Cuándo conviene mirar más de cerca
Que las siestas cambien en la guardería suele ser pura adaptación. Vale la pena observar más de cerca, y comentarlo con tu pediatra o con la guardería, si tu hijo o hija vive con un agotamiento constante durante muchas semanas sin mejorar, si el sueño interrumpido afecta a su ánimo, a cómo come o a su desarrollo, si ronca fuerte, jadea o parece dejar de respirar mientras duerme, o si un niño que dormía bien cambia de repente sin causa clara. Los problemas de sueño persistentes y preocupantes merecen consulta. De todos modos, la mayoría de los baches con la siesta en la guardería se arreglan cuando se acostumbra a la nueva normalidad, con un poco de apoyo tuyo y de las educadoras.
Lo esencial: Si no duerme la siesta en la guardería, empieza por hablar con las educadoras, lleva sus objetos de consuelo y adelanta la hora de dormir en casa mientras aprende a dormir en un lugar nuevo.
HealthyChildren.org (AAP), Healthy Sleep Habits: How Many Hours Does Your Child Need?