Juegos para mejorar la escucha en niños pequeños

Escuchar no es algo que los niños enciendan cuando se lo pedimos. Es un conjunto de habilidades que crece con la práctica, y la práctica más agradable llega jugando. Con unos cuantos juegos bien elegidos, tu hijo o hija aprende a oír con cuidado, a guardar una instrucción en la cabeza y a ponerla en marcha, todo mientras se divierte y sin sospechar que está aprendiendo nada.

Qué significa escuchar bien

Escuchar bien le pide a un niño varias cosas a la vez. Tiene que notar un sonido o una voz, centrarse en ella sin hacer caso a lo demás, entender las palabras, recordarlas y luego responder. Cada una de esas cosas es una habilidad en sí misma, y cada una se fortalece con el uso. Los juegos son un entrenamiento ideal porque lo reúnen todo en algo que el niño quiere repetir una y otra vez.

Como el juego es divertido y no hay nada en juego, los niños se mantienen enganchados mucho más tiempo que con una ficha o un sermón sobre escuchar. Esa práctica voluntaria y repetida es justo lo que construye la atención y la memoria de las que depende una buena escucha.

Juegos de escucha de toda la vida

Algunos de los mejores juegos para escuchar son también los más antiguos.

  • Simón dice. Hay que estar muy atento para saber si la orden empieza por "Simón dice", y así se entrenan a la vez la atención y el control de los impulsos.
  • Las estatuas musicales. Quedarse congelado cuando para la música obliga a escuchar y responder rápido con todo el cuerpo.
  • Sigue al líder. Copiar movimientos e instrucciones sencillas dichas en voz alta trabaja la atención al sonido y al orden.
  • El león dormido. Tumbarse muy quieto y esperar a oír su nombre dicho en voz bajita premia una escucha concentrada y paciente.

No necesitan material y llenan cinco minutos en cualquier lugar, así que puedes trabajar la escucha jugando sin planear nada.

Cazadores de sonidos

Los juegos centrados en el sonido afinan la capacidad de notar lo que se oye y concentrarse en ello. Prueben un paseo de escucha: se quedan en silencio un momento y luego cada uno cuenta todos los sonidos que notó, un pájaro, un coche, el viento. En casa pueden jugar a adivinar el sonido: tú golpeas o agitas objetos escondidos y tu hijo o hija descubre qué hizo ese ruido.

Una lotería de sonidos, unir un sonido con su dibujo o repetir un ritmo que tú aplaudes le piden escuchar con atención de verdad. Estos juegos entrenan la capacidad de distinguir sonidos y de concentrarse, que es la base para escuchar el habla, y a los niños les resultan divertidísimos.

Juegos de instrucciones y memoria

Seguir instrucciones es una parte central de escuchar, y los juegos convierten la práctica en algo agradable. Dale una instrucción disparatada de dos pasos, "tócate la nariz y luego salta como una rana", y ve sumando a medida que lo logra. Una búsqueda del tesoro con pistas dichas en voz alta, un circuito que describes paso a paso o cocinar juntos le piden recordar instrucciones y cumplirlas.

Los juegos de memoria también estiran la escucha. Jueguen a "Fui al mercado y compré...", en el que cada uno añade algo a una lista que va creciendo, o lee un cuento corto y pregúntale qué pasó. Guardar lo que se oyó y usarlo después es escuchar en el sentido más completo.

Susurros, ritmos y voces

Los juegos más silenciosos pueden ser sorprendentemente potentes. Susúrrale una instrucción y deja que te susurre otra a ti: tiene que esforzarse un poco para captarla, y eso hace que se meta de lleno en la escucha atenta. Copiar ritmos, palmear secuencias o jugar al eco, en el que tú cantas una frase y él o ella la repite, afinan el oído.

Las canciones infantiles con gestos convierten la escucha en pura alegría. Hacer una pausa antes de la última palabra de una canción conocida para que tu hijo o hija la complete muestra cuánta atención estaba prestando, y además le encanta.

Que sea ligero y lo lleve tu hijo o hija

Los juegos entrenan mejor la escucha cuando siguen siendo divertidos y sin presión. Sigue sus intereses, haz ratos cortos y para mientras todavía disfruta, para que escuchar quede unido al placer y no a un examen. Felicita el esfuerzo de escuchar, "lo captaste a la primera", en lugar de convertirlo en un ejercicio de acierto o error.

No hace falta reservar un momento especial. Una ronda de "Simón dice" mientras esperan la cena, un paseo de escucha camino de la guardería o una pista susurrada a la hora del baño cuentan. Repartidos en los días normales, estos pequeños juegos acaban sumando una habilidad real.

Ajusta el juego a su etapa

Plantea el reto justo un poco por encima de lo que ya hace con facilidad. Para un niño de un año y pico, una instrucción clara o un juego sencillo de imitar es más que suficiente. A medida que crece, añade pasos, acelera el ritmo o elige sonidos más difíciles de distinguir. Mantener los juegos en ese punto justo, alcanzable pero con algo de reto, es lo que hace que la escucha siga creciendo.

Cuándo consultar

La escucha se desarrolla de forma constante pero desigual durante la primera infancia, y los juegos ayudan a la mayoría de los niños. Si tu hijo o hija a menudo no reacciona a los sonidos ni a su nombre, parece oír mal con frecuencia, se sienta muy cerca de la tele o le sube mucho el volumen, va con retraso al hablar o ha tenido otitis repetidas, coméntalo con tu pediatra. La otitis serosa y otras dificultades de audición son frecuentes y fáciles de pasar por alto, y una sencilla revisión de la audición puede descartarlas. El apoyo temprano marca una diferencia real.

Para la mayoría de los niños, sin embargo, el camino es feliz. Jueguen a algunos de estos juegos con regularidad, que sean cálidos y divertidos, y verás cómo su escucha crece sin hacer ruido.

Lo esencial: Juegos como "Simón dice", cazar sonidos o las pistas susurradas entrenan la atención y la memoria de las que depende una buena escucha, sin ninguna presión.

NHS, Help your baby learn to talk

UNICEF, How play helps children's development